El Diva Show con La Diva de México

Videollamada al cielo: Historias de perdón, migración y amor eterno

Episode Summary

La Diva de México abre los micrófonos para una pregunta que toca el alma: si pudieras hacer una videollamada al cielo, ¿a quién elegirías y qué le dirías? Video Call to Heaven: Stories of Forgiveness and Latino Resilience La Diva de México explores a deep question: if you could make a video call to heaven, who would you call and what would you tell them?

Episode Notes

En este episodio cargado de emoción, La Diva de México recibe testimonios impactantes de quienes darían todo por un minuto más con sus seres queridos. Desde Maura, quien recuerda la trágica muerte de su madre en Honduras y el dolor de la orfandad, hasta Lorenzo, quien agradece a su padre por enseñarle español cuando solo hablaba náhuatl. Escuchamos historias de superación, arrepentimientos por culpas pasadas y el cinismo de abuelos sinvergüenzas. Un recorrido por las raíces, la resiliencia de la comunidad latina en Estados Unidos y la importancia de sanar el corazón para no heredar el rencor a las nuevas generaciones. ¡Sas culebra!

Timestamps ES: 00:00 - Videollamada al cielo: El único amor incondicional es el de una madre

02:00 - El caso Maura: Orfandad en Honduras y la tragedia que cambió su vida

04:00 - Sanar para los hijos: Cómo romper el ciclo de la falta de amor

06:00 - Caso Rafaela: ¿Es posible ser feliz en el cielo después de una vida de odio?

08:00 - Autoestima y comparaciones: Consejos de La Diva para dejar de revisar perfiles ajenos

10:00 - Caso Orlando: La angustia de una hermana desaparecida en El Salvador

12:00 - El peso de la culpa: Cristóbal y el remordimiento por una deportación

14:00 - Caso Jero: Cuando una madre muere de tristeza por perder a un hijo

16:00 - Raíces e identidad: De hablar náhuatl en el rancho a triunfar en la ciudad

18:00 - Agradecimiento eterno: Los tíos que se convirtieron en padres y maestros

20:00 - El cinismo del abuelo: Tortillas para las queridas y la resiliencia de la abuela

22:00 - Reflexión final con Adán: Cumpliendo las promesas hechas a los que ya no están

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

In this moving episode, La Diva de México presents powerful testimonies from listeners who long for one last conversation with departed loved ones. Highlights include Maura’s story of overcoming childhood tragedy in Honduras, and Lorenzo’s tribute to his father, who pushed him to learn Spanish and succeed beyond their Náhuatl-speaking roots. We explore themes of parental abandonment, the burden of guilt, and the strength it takes to heal from past trauma while living the immigrant dream in the United States. A raw and honest look at the bonds that transcend life and death.

 

Episode Transcription

[00:00] – Tema: Videollamada al cielo (Caso Maura)

Hablante 1: Esto es el Diva Show, la diva de México. Aquí se ríe, se llora y se chismea con estilo. Si no está listo para escuchar verdades, mejor ni le des play. Sas culebra. Pues hoy es un tema especial, Maura, si tuvieras la oportunidad de hacer una videollamada al cielo, ¿a quién le harías esa videollamada, Maura? Hablante 2: A Mi mamá va. Hablante 1: ¿Qué le dirías a tu mamacita? Cuéntame. Hablante 2: Que la he estrañado todos los días de mi vida. Diva. Hablante 1: Todos los días has pensado en tu mamá. Todos. Hablante 2: Yo creo que ningún momento he dejado de pensar en ella, Diva. Porque cuando somos adultos, sí, al menos somos conscientes de muchas cosas. Pero cuando somos niños eh, pues no hay esa protección. Nos quedamos sin esa protección. Hablante 1: Te quedaste sin el único amor verdadero, noble, puro. Es el único. Porque hay gente que está contigo por conveniencia. Hay gente que está contigo y dice que te quiere porque le convienes, porque en ese momento de la vida tú le convienes a esa persona. Pero el único amor incondicional es el de la mamá. Tengas casa, no tengas dinero, tengas dinero, tengas los años que tengas. Maura, tu mamá te va a querer por ser su hija, su hijo, no por lo que valgas. Y hay otros que te quieren por lo que vales. Qué diferente amor, ¿verdad? Hablante 2: Cierto, Diva. Sí, la verdad sí, Diva. Este, cuando estamos chiquitos, pues es muy difícil este recibir un abrazo de un familiar porque tampoco eso existió. Hablo de mi parte de mi vida, ¿verdad? Entonces, ah, ahora que mis hijos... a mis hijos, este, se me hizo muy duro eh darles amor, pero lo hice, lo hice a conciencia de que de que no quería que ellos sufrieran las mismas consecuencias. Hablante 1: Claro. La ausencia de amor. Madre. Hablante 2: Ajá. Sí, pero eh fue difícil porque yo no sé qué es un abrazo, Diva, no sé, nunca supe lo que fuera que alguien me dijera que me quería... o sea, desde que estaba niña, así como como ese estorbo en la familia, porque nunca me vieron realmente como de la familia. Lastimosamente, pues nunca se nos va a olvidar lo que nos tocó vivir de niños. Hablante 1: ¿Qué te tocó vivir? Hablante 2: Ah, pues mira, Diva, éramos eh mi hermano, el más chiquito y yo, y entonces recuerdo que visitaban a la a la familia y preguntaban, "¿Y esos niños quiénes son?" Y en en mi país a los huérfanos les dicen motos, motíos. Son motíos, o sea, no éramos huerfanitos. Hablante 1: Ay. Hablante 2: Y eso lo escuchábamos nosotros, Diva. Y eso se se lleva, o sea, nunca se olvida.

[02:00] – La superación de Maura y la historia de su madre

Hablante 1: Te lastima para siempre. Hablante 2: Sí. Entonces, este yo llevé eso conmigo por muchos años. Me llevó muchos años este sanarme, ¿no? Este lo hice por mi familia, por mis hijos, porque yo quise que mis hijos tuvieran otra vida diferente a la que yo había tenido. Hablante 1: Y tu mamá... o sea, usted, ella se muere y ustedes se van a vivir con quién. Hablante 2: Ah, lastimosamente Diva, ya cuando mi mamá murió, nosotros ya vivíamos con un tío de mi mamá. Eh, mi mamá este sufrió violencia doméstica, entonces eh se separó de mi papá cuando yo tenía como 4 años. Entonces cuando ah mi mamá se tuvo que ir porque pues mi papá la buscaba para matarla. Entonces cuando yo cuando mi mamá muere, yo tenía apenas 9 años. Mi mamá murió un accidente. Mi mamá estaba muy joven. Mi mamá tenía 40 años. Hablante 1: Uy. ¿E accidente de qué? Hablante 2: Eh, Diva. Ella tenía un negocio, tenía un restaurante, ella había puesto su restaurante de comida. Entonces, ah, estaban los carros estacionados mero enfrente, así digamos donde se van a estacionar los clientes y vino un una troca que la venía manejando una persona que venía a ebria y se estrelló en el los carros que estaban enfrente y esos carros se metieron adentro. Hablante 1: Negocio. Qué muerte tan terrible. Esto es lo que pasa en el Diva Show. Historias vivas, reales del alma. Aquí y si te escuchamos del corazón, de mi corazón a tu corazón, no te vayas. Es Maura haciendo una videollamada al cielo con su mamá. Dicen que si la que te critica es fea no cuenta. Pues yo creo que fea o bonita, su opinión a mí me vale. Sas culebra no cuenta. Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero. ¿Qué le enseñarías a tu mamá en la videollamada? ¿A tus hijos? ¿Tu casa? ¿Qué le enseñarías? Hablante 2: Ah, yo le diría a mi mamá que si que si ella estuviera acá conmigo, ella no hubiera sufrido carencias a mi lado. Que yo hubiera hecho todo lo posible para que a ella nunca le hiciera falta nada y que no le hubiera tocado la vida que le tocó, andar sufriendo, andar huyendo de mi padre. Hablante 1: Desgraciado. ¿Y dónde está ese vivales? Hablante 2: Como lo hizo ella. Hablante 1: ¿Dónde está el que el que es tu padre que que la quería desvivir? Hablante 2: Ah, ya murió, Diva. Él ya murió hace como unos 4 años. Hablante 1: Le guardas rencor. Lloras cuando se fue tu papá. Hablante 2: No Diva porque pues la verdad nunca supe nada de él. Nunca de de... no... y sí me reclamaron. Los hermanos siempre han dicho que yo nunca lo he querido, pero lastimosamente Diva, yo solo tengo malos recuerdos.

[04:00] – Conclusión del caso Maura y transición a Rafaela

Hablante 1: Claro. Hablante 2: Y me tocó mucho tiempo y asimilar muchas cosas, sanar y y seguir adelante porque tenía una familia y que mis hijos no se merecían otra clase de vida que no fuera mejor que la que yo tuve. Y la verdad a mí no me importó lo que la familia dijera, que yo era una persona que no tenía sentimientos, que no lo quería, pero realmente Diva, no se puede querer a una persona que que nunca estuvo presente allí. Hablante 1: No, nunca, nunca nunca estuvo ahí. Y el señor estaba muy bien posicionado, pero yo pasé muchas carencias y a él no le importó. ¿Qué historias? Si vas llegando al Diva Show, la pregunta filosa, si tuvieras la oportunidad de hacer una videollamada al cielo, ¿a quién se la harías? Maura inmediatamente me dijo, "A mi mamá." Maura, esa gente que les decía huérfanos y que les decía motíos de manera despectiva, ¿dónde están ahora? ¿Quiénes son? Hablante 2: Ah, miren Diva, ellos fueron las personas con las que yo me crié, que hasta cierto punto, en un momento los llegué a tomar como si fueran hermanos. Eh, todavía viven. Ah, no les guardo rencor, Diva, porque sería como dedicarle un tiempo a personas que no merecen ese tiempo. Hablante 1: Tiempo, qué buena respuesta y qué bueno, qué bien lo haces. Perfecto. No, no, no, no. Porque al tenerles rencor es tenerlos dentro de ti y como no nos importa, pues no voy a querer a esa gente ni dentro de mí ni como para guardarte rencor. Sas culebra al piso y tras tras tras. ¿Cómo se llama tu país? Hablante 2: Yo soy de Honduras. Hablante 1: En Honduras ella vivió muchas vicisitudes y hoy está viviendo en Estados Unidos y enseñándole otro camino de amor a sus hijos. Maura, te quiero, te abrazo. Gracias por ser parte de esta legión de oyentes, de seguidores, de voces del Diva Show. Muchas gracias. Hablante 2: Gracias a usted, Diva. Gracias a su programa enseñarnos tantas cosas, por eh exponer tantas historias que día con día aprendemos todos. Hablante 1: Yo de ustedes. Muchas gracias. Maura, Dios te bendiga y gracias por tu amor. Yo te quiero más. Una querida radioescucha, Maura en el Diva Show. Nunca falta el vivales que quiere hacerse el gracioso. Una vez un tipejo me preguntó, "Diva, ¿cuál es su posición favorita?" Y yo le contesté, "La económica. Lástima que usted no la tiene." Sas culebra. Estás escuchando el Diva Show con la diva de de México, guapísima y de mucho dinero. Vamos a hacer una videollamada al cielo. ¿A quién se la harías, Rafaela?

[06:00] – Caso Rafaela: La felicidad de una madre y el perdón

Hablante 2: ¿A mi mamá? Hablante 1: ¿Qué le dirías? Hablante 2: Eh, no más quisiera ver que si ahora ella es feliz allá, si ahora ella está mejor allá que acá. Eso es más lo que a mí me gustaría saber de ella. Hablante 1: ¿Qué le platicarías a tu mamá? Hablante 2: No más le preguntaría si ella está mejor allá que acá. Y eso es lo que yo deseo que ella ahora esté más contenta allá que acá. Porque yo sé que ella no fue feliz. Yo sé que porque ella vivió muchas cosas y no supo trabajarlas para sacarlas y ella tuvo mucho odio, mucho coraje, mucha tristeza, mucho dolor, mucho muchas pues todos los sentimientos malos los tuvo en su corazón. Hablante 1: Esos sentimientos de los que dices que padeció y vivió tu mamá. Odio, rencor, dolor, todo. ¿Los heredaste tú? Hablante 2: No, Diva, porque yo no yo trato de no tener rencor. Sí los tuve, pero aprendí a sacarlos. Cuando yo me di cuenta que eso no era bueno cargarlos, lo saqué porque yo sí reconozco que hubo un tiempo que yo este yo vivía odiando, enojada con el mundo. Pero cuando yo entendí que eso no era sano, yo aprendí a sacarlos y y sé que ella no tuvo la oportunidad que yo tuve para sacarlos, para conocer a Dios. Hablante 1: Seguramente muchos están cargando cosas que no deben, gente que no debe. Aprende a soltar.

(Corte de entretenimiento de La Diva sobre soltar y autoestima)

Hablante 2: Y otra otra cosa, ayer ayer escuché un señor que estaba diciendo sobre mi situación que yo no tenía autoestima. Yo quiero decirle que sí tengo mucha autoestima. La tiempo que yo no la tuve. Sí reconozco, pero hoy sí la tengo. Y ahora no más con esta situación yo no me la esperaba. Yo me enamoré... estábamos planeando una vida juntos, casarnos... fue más que todo que a mí me me me apareció otra otra persona que yo no conocía en mi en mi mente. Hablante 1: Ese es el punto. A veces podemos estar 15, 20 años con alguien y no lo conocemos. Hombre, para qué nos hacemos los que la verdad, eh? Hablante 2: Exactamente. No es falta de autoestima, es falta de de ser inteligentes. Yo en el pasado yo la tuve. Yo yo me consideraba la mujer más fea. Yo ahora no. A pesar de que esta persona que ahora apareció aquí en medio de nosotros es una persona que está, digamos así, vulgarmente, está bien arreglada de todo el chasís, de todo. Ni aún así me hace sentir menos porque digo, yo tengo lo mío y no está arreglado y es natural.

[08:00] – Consejos de La Diva y Caso Gamaliel

Hablante 1: Lo primero que tenemos que hacer para empezar a sanar es no compararnos con nadie. Dos, deja de ver las fotografías de la fulana. Tres. Deja de estar revisando el perfil de ese señor... demuéstratelo a ti misma. Rafaela, tú sabes que tienes tu autoestima alta, pues demuéstratelo. No revisando perfiles, no criticando gente. Hablante 2: No, no, no, ya no. Hablante 1: Porque cuando criticas a otra mujer te escuchas más mal tú que ella. Y yo te quiero mucho. Hablante 2: Yo también.

(Despedida de Rafaela y transición musical)

Hablante 1: Vamos a platicar. Eh, después de de de criticar gentes, como dicen allá en tu gloria pobre, de criticar gentes. La pregunta es, si pudieras hacer una videollamada al cielo. ¿A quién se la harías, Gamal? Hablante 2: Ay, qué fuerte, mira. Yo pienso que a un tío a un tío que pues lo desvivieron, verdad? Hace hace muchos años y él convivió mucho cuando yo estaba pequeño con ese tío. Se llamaba Estorgio. Hablante 1: Y Estorgio creció ahí en tu pueblo en el rancho que se llama Cuatilla, en el bello estado de Colima. Hablante 2: De Colima. Sí. Hablante 1: ¿Qué qué qué se te viene a la mente lo primero? Hablante 2: Ah, no, pues es que yo yo ya estaba algunos 9 años. Me acuerdo que como cuando trabajábamos eh cortábamos limón como cuando no íbamos a la escuela y este nos hablaba, mijos, véngasen a comer o a echar un taco y ya pues nos arrimábamos y y compartíamos pues verdad, pues era algo bonito que uno se acuerda, no se olvida. Hablante 1: Qué bonito. ¿Qué le enseñarías a tu tío en esa videollamada? Hablante 2: No, pues le le le le enseñaré a mis hijos, pues donde vivo y todo. Pues él a lo mejor se iba emocionar porque iba me iba a mirar realizado a lo mejor en a como soy.

[10:00] – Caso Orlando: Hermanas y ausencias

Hablante 1: Si pudieras hacer una videollamada al cielo, ¿a quién le hablarías, Orlandito? Hablante 2: Ay, mi Dios, me mata. A mis dos hermanas. Diva, porque aunque mi mamá está desaparecida, pero pienso que a ella... tu hermana, la que está desaparecida. Hablante 1: ¿Tú crees que ya no está aquí? Hablante 2: Yo hasta no ver mi Diva. Y aparte tengo una hermana que murió de azúcar en la sangre hace años, de 19 años murió. Yo creo que a ella le llamaría. Hablante 1: ¿Qué le enseñarías en esa videollamada? Hablante 2: Le diría todo eso que estamos trabajando fuerte para estar un poquito mejor que antes.

(Intercambio humorístico sobre la vida privada de Orlando)

Hablante 1: Esa es la vida, Orlando. Esa es la vida. Hablante 2: Ay, qué bonito. Hay que vivir. Me duele. Hablante 1: Si duele, claro, a todos. Orlandito dice que a sus hermanas, pero una está confirmada que ya está en un coro de ángeles. La otra está desaparecida. ¿Y tú por qué vives con tu mamá? Tu mamá habla de su hija desaparecida? Hablante 2: No, no la mencionamos nosotros. Sí, de vez en cuando, pero no porque no sé por qué no la menciona, pero pero sí me imagino que le ha de hacer falta. Hablante 1: Pero cuando está desaparecida, como dices tú, yo no vi el cuerpo. Hablante 2: Yo no vi el cuerpo. Entonces ahí, ¿qué aplica? Pues la ausencia, ¿no? O sea, esperar, tener fe y a ver qué pasa. No sé. Yo hasta no ver, pues yo no. Hablante 1: ¿Qué les decía la policía en aquellos años cuando estaban en El Salvador? Hablante 2: Nada. Nunca daban información porque nunca sabían nada.

[12:00] – Caso Cristóbal: El peso de la culpa

Hablante 1: Cristóbal... ¿por qué se lo llevó la policía? ¿Bajo qué pretexto? Hablante 2: Ah, okay. Usted que me preguntaba, yo le aventé la policía porque yo yo andaba de celoso porque me dejó y empezó a andar con otra persona. Hablante 1: Pero la policía, ¿por qué se lo va a llevar a alguien por celoso? Por eso no se lo llevan. Hablante 2: Ah, porque no no no no no. A él se lo llevaron porque ya tenía orden de arresto... andaban en varias cositas así metidas y eso que estaba jovencito, tenía como 19, 20 años. Hablante 1: O sea, ¿tú crees que por esas cositas lo desvivieron en Tijuana? Hablante 2: No, porque él se me hace que andaba pues este metido también ahí en Tijuana en problemas vendiendo a droga o algo. Entonces ella andaba ya pues casi toreando la muerte. Hablante 1: Andaba toreando la muerte. Hablante 2: Y al mes lo matan. No duró ni el mes, como a los 20 días lo matan allá, pues. Porque él también era así este tremendo también, ¿no? Hablante 1: Bueno, tú no tuviste la culpa de que lo desvivieran. Hablante 2: Sí, pero digo yo, si no le hubiera aventado a la policía no lo hubieran deportado, quizás estuviera aquí, quizás ya no fuera mi remordimiento. So, a este punto no sé si fue mi culpa o de él.

[14:00] – Caso Jero: La madre que murió de tristeza

Hablante 1: Si pudieras usar tu teléfono y hacer una videollamada al cielo, ¿a quién le harías esa videollamada, Gero? Hablante 2: A mi mamá y a mi hermano. Diva. A mi hermano le daría las gracias por ser el hermano que fue... y que fue un buen hijo para mi mamá. Tanto así que ella se fue atrás de él porque no soportó el dolor de haberlo perdido. Hablante 1: ¿Tú crees que eso fue, que murió de tristeza? Hablante 2: Sí, Diva. Se le escuchaba las veces que yo hablé... a ella se le oyó un gran dolor en su voz. Hablante 1: ¿Y qué le dirías a tu mamá en esa videollamada? Hablante 2: A mi mamá le diría cuánto la quise, que a lo mejor no supe demostrarle mi amor porque pues no es mi personalidad... pero ahora me doy cuenta que decir te quiero es siempre estar para las personas... y quisiera que en este momento estuviera para que mirara que no íbamos a ser siempre los hijos pobres. Hablante 1: Los hijos pobres de Cuba... que viera que ahora sus hijos salieron adelante y la podían tener como una reina. Hablante 2: Así es. Eso le diría.

[16:00] – Caso Lorenzo: El idioma náhuatl y el esfuerzo del padre

Hablante 1: Si pudieras hacer una videollamada al cielo, ¿a quién le harías esa videollamada, Lorenzo? Hablante 2: Híjole, me dio la mera pata de palo a mi papá. Gracias por las enseñanzas... me mandaba a la ciudad a los 6 años para aprender este español porque puro náhuatl hablaba yo. Hablante 1: Yo quiero que le digas al público esto... me mandó a la ciudad a estudiar español porque solo sabía náhuatl. ¿Dónde nació? Hablante 2: Yo nací en el ranchito, se llama Acuitatipa, perteneciente a Huejutla de Reyes Hidalgo. En español se puede decir "pueblo encima del agua". Hablante 1: ¿Les has enseñado palabras en náhuatl a tus hijos? Hablante 2: Oh, sí. Que no muera este idioma nunca, por favor. Nunca me avergüenzo. Hablante 1: ¿Qué le dirías a tu papá en esa videollamada? Hablante 2: Que me dieran un fuerte abrazo grande, grande. Y decirle cuánto amo mi tabaquero. Lo extraño mucho. Dije, "Cuánto dolor le causé a mi papá al venirme lejos." Y le digo, "Perdóneme, viejo, perdóneme." Lo logré y gracias a Dios lo logré.

[18:00] – Caso Rosy y Caso Mario Llamas

Hablante 1: Si pudieras hacer una videollamada al cielo, ¿a quién le harías esa videollamada y le platicarías cómo es tu vida? Hablante 2: Uy, Diva. Qué fuerte, a mi mamá y a mi abuelo. Hablante 1: ¿Le enseñarías a tu mamá a Dante en la videollamada o no? Hablante 2: Mejor también a los gatitos. Que dices mejor los gatitos que son más fieles y no me dan tantos problemas como este. Hablante 1: Mario Llamas... ¿A quién le hablarías? Hablante 2: A un tío. Sergio se llama. Le agradecería por todo lo que me enseñó. Porque me dio educación, me dio principios, me dio valores. Hablante 1: ¿Hace cuánto que se fue Sergio? Hablante 2: 5 años. 25 de diciembre. Hablante 1: ¿Qué le dirías en esa videollamada? Hablante 2: Ahorita le enseñaría el progreso que tengo con mis hijas, lo poco mucho que he logrado.

[20:00] – Caso Jesús: El abuelo sinvergüenza y las tortillas

Hablante 1: Si usted pudiese hacer una videollamada al cielo, ¿a quién le hablaría? Hablante 2: Siento que a mi abuela materna. Ah, y pues aparte de todo eso, yo siento que le hubiera enseñado de que había otras formas y que ella hubiera podido llegar a cumplir más años. Ella sufrió mucho, mi Diva. Hablante 1: ¿Por qué? Hablante 2: Dejar al abuelo Blángaro. Mi abuelo hasta le pedía tortillas para las queridas, mi Diva. Mi abuela le torteaba y esas tortillas se las llevaba a las queridas mi abuelo. Hablante 1: Pero qué cinismo. ¿Y cómo sabía ella que eran para la querida? Hablante 2: Porque después en la calle se las encontraba y le decían cómo le habían quedado. Hablante 1: Qué desgraciado. Hablante 2: Ya con el tiempo mi abuelo más sinvergüenza le decía que le tenía que tortear como a dos, tres personas, no solamente era una querida. Yo le haré la videollamada para decirle eso, que había otras formas.

[22:00] – Conclusión y despedida (Caso Adán)

Hablante 1: ¿A quién le harías la videollamada, Adán? Hablante 2: Está difícil. Porque pues yo no me despedí de mi abuelo, pero tampoco me despedí de mi amigo Jaime. Hablante 1: ¿Qué le dirías a tu abuelito? Hablante 2: Yo le diría, "¿Sabes qué? Se ha cumplido lo que tú pensabas." Él miraría cómo sigues con esa misma ilusión. Siempre me decía "el norteño". Hablante 1: Estos son temas que tocan el corazón. ¿A quién le harías esa videollamada al cielo? Esto es el Diva Show. Gracias por dejarme entrar hasta tu cocina, tu coche o tu corazón. Nos escuchamos pronto.