Hay quienes hasta roncan para que les crean y quienes prefieren decir que no tienen ganas. La Diva de México abre los teléfonos para hablar de deseo, cansancio y confianza en pareja. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Pretending to Sleep to Avoid Intimacy? Listeners Confess on El Diva Show Some listeners even fake snoring, while others simply say they’re not in the mood. La Diva de México takes calls about desire, exhaustion and trust in relationships.
¿Alguna vez fingiste estar dormido para no tener intimidad con tu pareja? En este viernes erótico de El Diva Show, La Diva de México escucha las confesiones de sus oyentes entre bromas, dobles sentidos y conversaciones sobre lo que ocurre cuando uno quiere y el otro no.
Dulce, Cecilia, Paloma y Rafaela comparten sus experiencias, mientras Blanca habla de aprender a decir que no y poner límites. Jesús Sea plantea otra pregunta: ¿qué preocupa más, que alguien finja dormir o que finja cariño?
La conversación también aborda situaciones dolorosas. Jerónima comparte un testimonio de violencia doméstica y otros participantes relatan presuntas infidelidades y rupturas de confianza. Un episodio de humor adulto y experiencias personales que pone sobre la mesa el cansancio, la comunicación y el respeto por las decisiones de la pareja.
Capítulos temáticos:
El Moreño y la pregunta del día: fingir sueño para evitar la intimidad
Dulce y los pretextos cuando no hay ganas
Jerónima comparte su experiencia de violencia doméstica
Florentino y Cecilia: deseo, cansancio y conflictos de pareja
Blanca habla de límites y del derecho a decir que no
Paloma: ronquidos fingidos, romanticismo y novelas rosas
Gonzalo: la intimidad cuando ambos quieren y recuerdos de Michoacán
Rafaela y el cansancio detrás de la falta de ganas
Una oyente explica por qué el agotamiento laboral no necesita fingirse
Jesús Sea: fingir sueño frente a fingir cariño
César Cantor y su confesión sobre ser el amante
Rosita y otros oyentes comparten relatos de presuntas infidelidades
Esperanza cuenta una historia sobre un sacerdote en Camargo
Cierre con Freddy de Oro e Íntimo
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Have you ever pretended to be asleep to avoid intimacy with your partner? In this adult-themed Friday episode of El Diva Show, La Diva de México welcomes listener confessions filled with humor, playful banter and conversations about what happens when partners aren’t in the mood at the same time.
Dulce, Cecilia, Paloma and Rafaela share their experiences, while Blanca discusses learning to say no and setting boundaries. Jesús Sea raises a different question: is pretending to sleep more troubling than pretending to feel affection?
The conversation also takes a serious turn. Jerónima shares her experience of domestic violence, and other callers recount alleged affairs and broken trust. Through adult humor and personal stories, the episode explores exhaustion, communication and respect for a partner’s choices.
Hablante 1 (La Diva): Esto es el Diva Show, la diva de México. Aquí se ríe, se llora y se chismea con estilo. Si no está listo para escuchar verdades, mejor ni le des play. Sas culebra. Una vez el moreño fingió estar dormido y roncando para no hacer el amor. ¿Sabes por qué?
Hablante 2 (El Moreño): ¿Por qué?
Hablante 2 (El Moreño): Porque porque la verdad, la verdad sí soy humano, pero no soy una máquina. Por favor, te lo digo eso. Y se trataba día y noche. Día y noche. Ay, linda. No, no, no puede ser. Que yo así te lo digo. Digo, me da vergüenza casi decirlo, pero pero ahí sí me cuarté yo porque yo te voy a decir una cosa, te la puedo decir porque a no te la puedo decir.
Hablante 1 (La Diva): Bueno, pero eh eh a ver, para entender todos, querido público, está usted en vivo tanto en México como Estados Unidos. A veces este haces la dormida o el dormido porque la mujer quiere a cada rato o el hombre quiere a cada rato o porque el moreño ya no quería hacerlo. Díganos.
Hablante 2 (El Moreño): No, pues que día y noche oyemme pues no trabajaba yo, pero no trabajaba porque estaba con ella. Pero día y noche, día y noche dije, «No, no, no. ¿Qué pasó aquí? Yo aquí el moreño corre. Aquí va a correr».
Hablante 1 (La Diva): Oiga, Moreño, y aquí en confianza. Aquí nada más usted y yo. ¿Qué hizo ella cuando usted se hacía el dormido, le empezaba a desabrochar el el pantalón, a bajar los boxers, ¿qué hacía? Miraba viendo televisión, comiendo y con mujer al pie día y noche,
Hablante 2 (El Moreño): pero te lo pude fuera de dar p
Hablante 1 (La Diva): Sí, pero cuando usted se hacía el dormido, ¿qué hacía ella?
Hablante 2 (El Moreño): Ella no más agarraba al venadito y lo empezaba a carequear y él se levantaba
Hablante 1 (La Diva): para bailar la bamba.
Hablante 2 (El Moreño): Para bailar la bamba. ¿Sabes qué?
Hablante 1 (La Diva): ¿Qué?
Hablante 2 (El Moreño): Cuando cuando ya ya cuando llegó Andrés dije yo, «Aquí voy a descansar unos dos tres días». No, dijo hasta por hasta por el chiquilín. Dale, porque yo no hago a ti, hijo de aquí no hay descanso, cabrón.
Hablante 1 (La Diva): El moreño y sas culebra al piso. Ia,
Hablante 2 (El Moreño): yo fui el tercero que le cor mujer y luego tuvo uno y luego tuvo otro y luego yo era yo y dije yo, eh, si yo soy el tercero, nadie nadie va a aguantar esta persona o no no es una chulada, pero que ya no podía, que pedía, tenía lo que tenía que cuando yo estaba en las finales, me acuerdas como cuando en las finales, haces cuenta que me jalaba de los cabras. Ah, exprimía como como cuando van Primera naranja sin lo dejaban.
Hablante 1 (La Diva): No te vayas. Es el dibacho y sas culebra al piso tras tras trás, tras tras trás. Ahí por delante y por detrás no más porque por donde se podía menos por las orejas. Una vez un reportero me preguntó cuál de sus galanes calzaba más grande y yo le contesté, «No lo sé, porque nunca fui con ellos a comprar zapatos». Sas culebra. Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero.
Hablante 1 (La Diva): ¿Tú has fingido estar dormido para no tener intimidad con tu pareja?
Hablante 2: No, mi
Hablante 1 (La Diva): O sea, siempre estás siempre estás
Hablante 2: bien despierto
Hablante 1 (La Diva): y siempre. Y la cosa, mire que no no
Hablante 2: Estoy levantado, pero no estoy despierto. ¿Puede creerlo?
Hablante 1 (La Diva): Sas culebra al piso. El que entendió entendió y y tr. No te sientas mal si ciertas personas te rechazan. Hay gente que no está acostumbrada a los lujos. Sas culebra, estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero. Bueno, el Diva Show.
Hablante 2 (Dulce): Hola, buenas tardes.
Hablante 1 (La Diva): Hola, pero la pregunta está que ardes viernes erótico. ¿Estás lista para todo?
Hablante 2 (Dulce): A ver, me di quéé.
Hablante 1 (La Diva): ¿Alguna vez has fingido estar dormida para no tener intimidad con Julián?
Hablante 2 (Dulce): Sí, sí. No voy a mentir. Sí
Hablante 1 (La Diva): están escuchando. Ella también ha fingido porque está cansada. ¿Por qué?
Hablante 2 (Dulce): Oh, sí, mi vida.
Hablante 1 (La Diva): Oh, ¿por qué finges?
Hablante 2 (Dulce): Por cansancio, mi diva, nos doy de palo, mi diva.
Hablante 1 (La Diva): Uy, ni que calzara tan grande.
Hablante 2 (Dulce): Hola.
Hablante 1 (La Diva): Aparte, ¿cómo le hiciste dulce? Aparte, aparte.
Hablante 2 (Dulce): Ay, Divas, qué bárbara.
Hablante 1 (La Diva): No, no, tú no.
Hablante 2 (Dulce): Ay, Diva, qué bárbara. Hablar, Diva.
Hablante 1 (La Diva): Es el viernes erótico. Es el viernes erótico en el Viva Show. Claro, Clara, no me digas que no. No me digas que no, eh, porque Y no me digan ustedes que no, que van escuchando tanto hombres como mujeres o El hombre que finge estar dormido es porque tiene querida, es porque tiene otra, bueno, otra mujer y llega cansado y ya no puede el pobre.
Hablante 2: Ni que fuera extraterrestre para tener otra.
Hablante 1 (La Diva): Pero dejando de bromas, dejando de bromas, el que finge, el hombre que finge es porque se me figura que tiene otra casa chica. ¿O qué piensas tú? Dame tu opinión. ¿Estás en vivo?
Hablante 2 (Dulce): No. Sí. No, no, no. Es tiene toda la razón, mi Dio. Es que pues no. Yo le digo, yo sí lo he fingido, pero porque a veces estoy bien cansada, diversa, muy cansada, supercada. Y el hombre no piensa en otra cosa, ni más en eso. O sea, por el amor de Dios,
Hablante 1 (La Diva): sí piensan, sí piensan en otra cosa, ¿eh?
Hablante 2 (Dulce): Sí, sí, mi Dios. Oye, no más le hace uno tantito y oiga, qué bárbaro.
Hablante 1 (La Diva): ¿Cómo le haces? ¿Por dónde o qué? No escuché, me perdí.
Hablante 2 (Dulce): con la boca. Así le sopla uno.
Hablante 1 (La Diva): ¿Y a qué le soplas, dulce?
Hablante 2 (Dulce): A Julián en la oreja. Mi bíbado, no se vaya por otro lado.
Hablante 1 (La Diva): Ya me había asustado un corte. Si me da diabetes es por culpa de esta mujer. Gracias. Me asustaste. Sas culebral piso tras tras tras.
Hablante 2: Por tu culpa.
Hablante 1 (La Diva): Por mi culpa,
Hablante 2: por tu culpa.
Hablante 1 (La Diva): Ay, por mi gran culpa. para poner mi culca. Ay, Dios mío. Prefiero provocar envidia que provocar lástima. Sas culebra. Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero. Claro, Jerónima.
Hablante 2: No, mujer preparada. Vale, por mí.
Hablante 1 (La Diva): A lo grande. Y en la otra línea, saluda al Auditorio, tu público.
Hablante 2: Hola, buenas tardes.
Hablante 1 (La Diva): Ay, Lady Cazuelas, digo, Dulce, ¿cómo está?
Hablante 2 (Dulce): Me cambió el nombre.
Hablante 1 (La Diva): ¿A poco no te gusta Lady Amazon o Lady Cazuelas? ¿Cuál te gusta más? Imagínate el día que te haga el especial a ti.
Hablante 2 (Dulce): Lady Lady Cazuelas.
Hablante 1 (La Diva): Lady Cazuela, te oyes mejor.
Hablante 2 (Dulce): Suena más comercial, no se olvida.
Hablante 1 (La Diva): Jo, mira, te lo está diciendo una estrella de de los podcast.
Hablante 2 (Dulce): Viva. Me va a agarrar de carrilla.
Hablante 1 (La Diva): Que nadie te está diciendo nada. Es una opción entre amigas. A ver, dulcísima criatura, dulcinea, Lady Cazuelas o Lady Amazon. No, porque le damos promoción al Amazon, pero a ver, ¿cuál te gusta más?
Hablante 2 (Dulce): Lady Cazuela. Cazuela.
Hablante 1 (La Diva): Bueno, o Lady estufa. Si tú ahí parada en la estufa.
Hablante 2 (Dulce): Sí, en la Acros. En las estufas.
Hablante 1 (La Diva): Bueno, sí. Aparte cocina divino. Cocina de veras dejando Bromas, divino.
Hablante 1 (La Diva): Vamos a jugar hoy en viernes erótico. Ahí les va. Ustedes han fingido estar dormidas. Gero, yo quiero que tú opines porque tú tienes dulce ya se puso de pechito. Ya me contó que yo ya yo ya dice Dulce.
Hablante 2: Pero
Hablante 1 (La Diva): pero te falta falta Jero que opine. Usted se ha hecho la dormida para no hacer el amor.
Hablante 2 (Jerónima): Sí, viva.
Hablante 1 (La Diva): ¿Qué te dije? ¿Pero por qué? ¿Porque ya no estabas enamorada o porque estabas muy cansada o porque el hombre calzaba muy grande?
Hablante 2 (Jerónima): Doméstica, ¿tú crees que yo tenía ganas de
Hablante 1 (La Diva): No, entonces no era violencia? No, yo pensé que calzaba grande el otro y no querías.
Hablante 2 (Jerónima): No. Ay, ojalá. Lo que me iba a hacer la dormida lo iba a despertarme ellos.
Hablante 1 (La Diva): ¿Estás aprendiendo, Dulce? ¿Estás aprendiendo?
Hablante 2 (Dulce): Gracias.
Hablante 1 (La Diva): Júntate más con nosotras y no con otras personas. Entonces, ajá, vamos a platicar. Vamos a platicar. Ella y muchas mujeres de de que nos escuchan, aunque no nos escuchen, muchas mujeres son lastimadas y lo ha dicho muy bien dejando de bromas. ¿Tú crees que voy a tener ganas después de que te golpea, de que te sobaja, de que te humilla? Y voy a tener ganas de hacerlo, ¿no, señores? Y va para todos ustedes los que se creen muy machitos y muy hombres. Hay una frase que decíamos en la escuela, póngase con uno de su tamaño. Pues póngase con uno de su tamaño, ¿o no, Jerónima Dulce?
Hablante 2 (Jerónima): Sí, exacto. Por eso abusaba, porque pues yo no era ni de su edad ni de su tamaño, por eso abusaba.
Hablante 1 (La Diva): O sea, ¿cómo?
Hablante 2 (Jerónima): Sí. Yo le hasta dos o tres veces le dije, le dije, «Mira, esta persona me está faltando a respeto. Dile algo. Me está diciendo cosas». «Ay, está viejito, está viejito. Ahí déjalo. Ay, está borracho. Ahí déjalo». Sí, pues como ese sí le iba a dar sus chingatos por eso y déjalo, déjalo. Pero a mí, ¿cómo me agarraba como trapeador?
Hablante 1 (La Diva): No puedo. No. Ay, qué fuerte.
Hablante 2 (Jerónima): Qué fuerte. Y a ver,
Hablante 1 (La Diva): muy fuerte. ¿Cuántos de ustedes, hombres, se les está cayendo la cara de vergüenza? Ah, que se les va a caer si ni vergüenza tienen, hombre.
Hablante 2: No, mi conocen. Diva.
Hablante 1 (La Diva): Y la vergüenza tampoco. Ya te bañaste.
Hablante 2: Conozco la vergüenza culebr al piso bien conocido.
Hablante 1 (La Diva): Fuertes fuertes declaraciones que sí conoce la vergüenza. ¿Y tu mied de qué la tienes?
Hablante 2: De la que me den. Para chupar. De la que me den.
Hablante 1 (La Diva): Este, ¿ya comiste?
Hablante 2: No me tienen en a dieta. Yo sí sé hacer de comer. No como otras. Yo no más se le cola. A mí no me estés dando la m. Y no te chorriaste a cada rato.
Hablante 2: Tú y la carambina debroso.
Hablante 1 (La Diva): Niñas, dejen de estarse portando como unas chiquillas aquí en el programa, ¿eh? Estar en vivo.
Hablante 2: Poner pasa la p**** también. Ahí me está ataque y ataque.
Hablante 1 (La Diva): Ya cállate pola p****. Te te controlan ya y no ronca.
Hablante 2: Parezco trail embajada. Camisa.
Hablante 1 (La Diva): Sasbrand. Qué barbarajero. Trás, trás, trás, trás. Ya mero salen los frijoles.
Hablante 2: Okay, deja voy a comprar un bolillo.
Hablante 1 (La Diva): Pues yo no quiero a un hombre para que esté a mis pies. Quiero uno para que esté a mi altura. Sascule, estás escuchando El Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero.
Hablante 1 (La Diva): En algún momento tú has fingido estar dormido para no tener intimidad.
Hablante 2: No, mi poco. No, para eso no me das sueño, mi diva. No, no. Así, mira, usted me despierte a media madrugada y yo ande bien bofiado, le entramos.
Hablante 1 (La Diva): O sea, tú no finges estar dormido nunca.
Hablante 2: No, no, no, no, no. A mí me va que el rato yo también quiera y fingjan que están dormidos. No, hombre, mejor. Yo le entro.
Hablante 1 (La Diva): Sasculebraste. Ahorita vengo. No es que me estén corriendo, es que el chisme necesita un respiro. Ya me extrañaban. Pues ya regresé y con la lengua más afilada que nunca. Sas culebra.
Hablante 1 (La Diva): La pregunta obligada y filosa. ¿Por qué una persona finge estar dormida para no tener intimidad. ¿Dejó amar? ¿Está cansada o o está muy lastimada del corazón? O tiene un o como dice Miria o tiene otra persona por otro lado que lo desgasta. Florentino, no está tan descabellada tu respuesta. Vamos a pensarlo bien, querido público. La respuesta de este caballero que tenemos en la línea está levantada. Muchas, pero muchas preguntas. ¿Tendrá alguien más tu mujer o tu marido y por eso finge estar dormido? No les queremos, Florentino y yo meter cizaña, pero
Hablante 2 (Florentino): Pero, ¿qué pasar? Puede estar muy cansada.
Hablante 1 (La Diva): Cansado de leña de otro hogar.
Hablante 2 (Florentino): Eso sí me iba de buen leño.
Hablante 1 (La Diva): Sas culebra al piso y y trás tras trás. Me dia. Ella es guapísima y de mucho dinero. Señor, ¿por qué no fui fea? ¿Por qué? Es la diva de México en el Diva Show.
Hablante 1 (La Diva): Es viernes erótico. Pregunta filosa de este viernes erótico. ¿Has fingido estar dormida para evitar una situación romántica?
Hablante 2 (Cecilia): Muchas veces
Hablante 1 (La Diva): culebra al piso y y tr. ¿Cuántos y cuántas de los que nos van escuchando se sienten identificados con la respuesta de la señora Cesi?
Hablante 2 (Cecilia): Muchos. Y que me duele la cabeza y que ando en mis días. Y excep un montón de
Hablante 1 (La Diva): Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí. Esos pretextos están pero muy bien a la alza. Pero aquí el tema es lo de la cabeza ya está muy choteado. Lo de ay ando en mis días también, pero lo de Fingquir estar dormida, eso sí, ya son palabras mayores, hasta roncas así y todo.
Hablante 2 (Cecilia): Sí, sí, así lo hacía. Y oye, oye, ¿ya te dormiste?
Hablante 1 (La Diva): Sulbrante y soy tras tras tras. Una vez a una conocida le dije, «Pero qué bien te ves». Y la envidiosa me contestó, «Diva, lástima que no pueda decir lo mismo de usted» y que le contesto, «pues es como yo. Miente sas culebra». Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero. ¿Por qué un hombre o Una mujer finge estar dormido. Esa es la pregunta, porque muchos van a decir, «Sí, yo fino. Es que ya no hay amor o es que ¿qué?»
Hablante 2 (Cecilia): ¿Por qué? Porque yo no tenía ganas de estar con él.
Hablante 1 (La Diva): Pero ahí, ¿qué? ¿Se va acabando el amor? ¿O porque dices, «Ay, no, este hombre no,
Hablante 2 (Cecilia): no, no era algo que yo quisiera hacer que dijera, «Ay, qué rico. Ay, no, porque luego andaba ya con pues sus copas y tardaba bastante bastante bastante, me me lastimaba, me cansaba».
Hablante 1 (La Diva): Uy, ni que cansara tan grande,
Hablante 2 (Cecilia): pues no sé, pero era como un martillo.
Hablante 1 (La Diva): Al decir, «No sé, dejas muchas preguntas en el aire». Y ya me acuerdo que le decía, «Ay, ya, ya, ya quítate, ya no». Y que ya mero, ya mero. Y y no, no, no, no
Hablante 2 (Cecilia): no podía terminar y me cansaba y era muy doloroso.
Hablante 1 (La Diva): Entonces, mejor, ¿qué decía Cecilia?
Hablante 2 (Cecilia): A dormir.
Hablante 1 (La Diva): Fingía que se dormía y hasta le roncaba. Ay, no. Ni te atrevas a salir a la calle en chanclas y pantuflas, porque a la vuelta de la esquina puedes encontrar al amor de tu vida. Imagínate y tú en esas fachas, Sas culebra. Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero.
Hablante 1 (La Diva): ¿En algún momento has fingido que estás dormida para no tener intimidad? Yo creo que el que no lo haya hecho
Hablante 2 (Blanca): no no ha vivido.
Hablante 1 (La Diva): Les falta vivir, como les digo, les falta vivir.
Hablante 2 (Blanca): Sí, sí, sí. Por X o por Z, pero sí, sí ha pasado mucho, ¿no? Y no es que no te guste, pero No estás en el momento, no estás en No, pero sí, sí, sí ha pasado.
Hablante 1 (La Diva): Chicas, ¿y por qué fingimos? ¿Porque no nos gusta el marido, porque estamos hartas? ¿Porque estamos cansadas o porque traemos novio?
Hablante 2 (Blanca): Yo diría, bueno, hablando por mí, yo diría por el cansancio y yo sé que no debería de ser una excusa porque pero sí, yo por el cansancio o tal vez por hasta por un enojo, pero Porque no te guste la persona, pues entonces no estuvieras con esa persona casada. Si no te gusta, estás ahí.
Hablante 1 (La Diva): Creas. No creas. Yo te conozco muchos que están ahí, Blanca.
Hablante 2 (Blanca): Ay, no. Yo no sé fingir. Yo creo que yo sí no. Si a mí algo no me gusta. Ay, no puedo.
Hablante 1 (La Diva): By carpetazo. Yo también, eh, no puedo. Yo ya les he dicho, si no quieres estar ahí, vete. Si no quieres estar con él o con ella, vete. Si no te gusta lo que te están ofreciendo, no te lo comas.
Hablante 2 (Blanca): Claro. No hay que como decir, «No pues no quiero, no pues no me gusta, no pues no»
Hablante 1 (La Diva): o no puedo y no me caes bien a ese lugar. Punto. Y se va uno. Tan fácil que es decir que no.
Hablante 2 (Blanca): Nadie está obligado. Nadie está obligado a nada. Bueno, es que también eso se aprende con la vida, te diré, ¿eh? Porque cuando somos jóvenes como que sí, por lo que sea nos hace difícil decir, «No, no me gusta, no quiero, no, no, no». Pero eso se aprende con el tiempo. Cuando tú empiezas a valorarte tú, a ponerte en prioridad tú. tú y ya ves que la otra persona sí es importante, pero no tan importante como lo eres tú, porque si tú no te prioritizas, nadie lo va a
Hablante 1 (La Diva): nadie. Y sas culebra y al piso y trás, tras y trás, tras trás. Blanca es el show. Ay, no, qué delicia.
Hablante 2 (Blanca): Ya sabes, ya lo sabes. Bueno, ya lo aprendí de ti.
Hablante 1 (La Diva): Gracias, es un gusto. @ladivademéxico. Si gustan seguirme en redes sociales, por favor. Ahorita vengo. No es que me estén corriendo, es que el chisme necesita un respiro. Ya me extrañaban, pues ya regresé y con la lengua más afilada que nunca. Sas culebra.
Hablante 1 (La Diva): Paloma, tú has fingido que estás dormida para no hacer el amor.
Hablante 2 (Paloma): Sí, va, hasta ronco.
Hablante 1 (La Diva): Que te digo que ella también ronca.
Hablante 2 (Paloma): Sí, de verdad, de verdad.
Hablante 1 (La Diva): Chicos, esta es una pregunta que muchos de ustedes lo han vivido tanto con sus mujeres, con sus esposos, con sus novios, las querencias, el que reque. La verdad, con el que reque. ¿Ustedes fingen por qué? ¿Porque ya no amas? ¿O estás cansada? O o porque tenemos otro.
Hablante 2 (Paloma): No, Diga, simplemente que a veces no se cansan.
Hablante 1 (La Diva): ¿De qué?
Hablante 2 (Paloma): Del día. Diva. Del día de la
Hablante 1 (La Diva): Yo pensé que de echar maromas porque luego te hacen echar unas maromas. Que Dios guarde la hora.
Hablante 2 (Paloma): Ay, sí, viva. No, no. Y es que pues a veces ahí no no no. Ya yo sí, yo sí, yo sí este fingido que estoy durmiendo.
Hablante 1 (La Diva): Ay, Paloma, ¿y si te la creen?
Hablante 2 (Paloma): De verdad que sí. Viva. ¿Te acuerdas de lo que te platiqué la otra vez?
Hablante 1 (La Diva): Sí.
Hablante 2 (Paloma): Yo sí fingía que estaba durmiendo.
Hablante 1 (La Diva): O sea, sí le creen, amigos. Me quedó más que claro.
Hablante 2 (Paloma): De verdad que sí. Viva.
Hablante 1 (La Diva): Cállate. ¿De qué tamaño estaría el De qué tamaño estaría el ronquido?
Hablante 2 (Paloma): No, digo de verdad, de verdad. Ya si me quieren despertar, ya que me despierten. Pero pues uy, es otra cosa, es otra cosa. Fíjate que eso eso es bonito, Diva. Eso es bonito, pero no que te despierten así que el desiertate o así. No, no, no, no. Algo bonito, algo sutil. Ay, a mí me encanta. Esa sí me gusta mucho.
Hablante 1 (La Diva): Ay, es que somos románticas. Qué culpa, qué daño nos hiciste Televisa con esas novelas rosas.
Hablante 2 (Paloma): Ay, que estamos durmiendo todas, quilladas con la pestaña bien puesta
Hablante 1 (La Diva): y vienen y te y te y te besan la espalda y la oreja y ay, qué bonito. Pero no, pues en la vida real no, hombre, no, porque a ellos les pagan por hacer ese trabajo.
Hablante 2 (Paloma): Ay, viva.
Hablante 1 (La Diva): Sasculebral pis, te juro por mi madre, no me vas a hundir.
Hablante 2 (Paloma): Pero a ellas les ponen un forrazo de de hombre también.
Hablante 1 (La Diva): ¿Qué estás? tratando de decir
Hablante 2 (Paloma): pues lo que quieras entender
Hablante 1 (La Diva): que acá puro panzoncito.
Hablante 2 (Paloma): Mejor no. Mejor no.
Hablante 1 (La Diva): Puro panzoncito. Bueno, te iba a decir. Y a ellos les ponen puras guapuras también.
Hablante 2 (Paloma): Pues sí, viva. Pero no, fíjate que
Hablante 1 (La Diva): o todos coludos o todos rab.
Hablante 2 (Paloma): Ya no vale diva porque conozco conozco mujeres que de verdad habla que la otra vez estaba platicando que descubrió que su su esposo le fue infiel. Ahí andábamos de detectives. Este, ella va a al ejercicio y se mantiene bien bien, pero bien. Y pues la engañó con alguien que pues no, no. Y es como dice ella, este cuerpecito no lo vuelves a tener. Se lo dijo.
Hablante 1 (La Diva): ¿Y qué le contestó?
Hablante 2 (Paloma): Se quedó callado nada más. Entonces, pues ya no ya no ya no sirve. Diva ya. No, ahora sí que aunque sea la más ahí tienes a Shakira, ahí tienes a otras mujeres que les han puesto el cuerno, o sea, que pues no importa mucho el el físico.
Hablante 1 (La Diva): Es verdad. Y lo he dicho muchas veces, muchos y muchas dejan de comer carne para ir a comer pellejos.
Hablante 2 (Paloma): Oh, para ir a descubrir otras cosas diferentes.
Hablante 1 (La Diva): Ay, ay, diva, ya me la pusiste dura y no tengo. Ella es guapísima y de mucho dinero. Señor, ¿por qué no fui fea? ¿Por qué? Es la diva de México en el Diva Show.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Si un día ella quería intimidad y tú bien cohete y borracho. Aparte no yo sabía que iba a poder.
Hablante 1 (La Diva): A poco, a poco si puedes borracho, Gonzalo Baldovinos.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Sí, pues sí, pues duro no más, dicen.
Hablante 1 (La Diva): Por eso estamos en el Diva Show, la pregunta filosa, Gonzalo, dile al público, ¿te has hecho el dormido para no hacer el amor?
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Pues es que a veces que que Uno llega bien cansado y que están exigiendo, pues va a ser cuando uno quiera, ¿no? Cuando ellas digan.
Hablante 1 (La Diva): Ah, no, estás equivocado. Es cuando los dos quieran. Ahí sí me disculpas con tu comentario, machista.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): No, pero
Hablante 1 (La Diva): ahí sí me disculpas. No, señor.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Entonces, cuando ellas empiezan y dicen, «Ay, me duele la cabeza».
Hablante 1 (La Diva): Bueno, pues dale un XL3 y adiós a la gripe en un 2 por tr.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Porque yo he llegado, bueno, yo llegaba y pues este así no me en la cabeza.
Hablante 1 (La Diva): Pero no te decía cuál.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): No más me decía, «Me doy la cabeza y ahorita no». No, no, no, no. Espérate.
Hablante 1 (La Diva): No entendió. Es que él no tiene malicia. Le falta mundo, ¿sabes? Pero aquí te queremos tanto. Tú nada más dime antes de que la sigas regando, como dicen en tu colonia pobre, regando el tepache, te has hecho el dormido.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Es la verdad, es la verdad. Es la verdad. O sea, y uno también se hace el dormido que oye, que le sopla las orejas. Mira,
Hablante 1 (La Diva): ¿estás seguro que te sopla las ore? otra cosa.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): No, no, esta no. Dejen de dormir. Estoy canjado. Oh, yo también andaba en Michoacán. Iba de México.
Hablante 1 (La Diva): ¿Qué? ¿Qué?
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): La semana pasada apenas llegué el lunes pasado.
Hablante 1 (La Diva): ¿Y qué me qué me Oye las señoras dicen cuando alguien va de viaje? ¿Y qué me trajiste? Ay, qué ridícula.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Pues traje como unos 10 ques porcito michoacán. Quesos de esos enchelados.
Hablante 1 (La Diva): Qué rico. Ay, me encanta. Pues que sos enchilado, soy fan. Pues buen provecho, disfrútalo. ¿Y a qué parte de Michoacán fuiste? Gonzalo Valdovinos en vivo.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Sí, ahí a a un lado de Páscoar o o peo Michoacán. Michoacán.
Hablante 1 (La Diva): Claro. Qué bonito. Santa Clara del Cobre. Puedes ya v pueblo mágico también. Santa Clara del Cobre, pueblo mágico. Cuando tengan la oportunidad viajen a estos lugares maravillosos, históricos y bonitos de mi México, de mi patria. Gonzalo, te mando un beso en la boca, pero en la boca de el estómago porque yo sé que tienes hambre.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Ay, pobrecito. Y apenas voy a hacer de comer.
Hablante 1 (La Diva): Ah, bueno, apenas voy a hacer com es el Diva Show. Hasta mañana, Gonzalo Valdo Vinos.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Gracias por el espacio y gracias por la oportunidad que usted nos escucha y y ya ve cómo somos nosotros de platicones también
Hablante 1 (La Diva): y que a mí me encanta que me cuenten cosas, historias. Hasta luego. Es gente buena.
Hablante 2 (Gonzalo Baldovinos): Sí, sí, diga. Gracias.
Hablante 1 (La Diva): Ellos no tienen malicia. Él ahorita tiene hambre, va llegando de trabajar. Es el divashow @ladivadéxico si gusta seguirme y si no mira no pasa nada tan amigos como siempre. Tan amigos como siempre. Una vez un ex me dijo, «Deseo que no me olvides». Y yo le contesté, «Yo deseo que Dios te guarde y ojalá que se le olvide. ¿Dónde, Sasulebra?» Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero.
Hablante 1 (La Diva): Tú has fingido que estás eh en brazos de Morfeo para no hacerlo. Te haces la dormilona.
Hablante 2 (Rafaela): Claro, Diva. Sí, cuando no tengo ganas.
Hablante 1 (La Diva): Ay, de veras dejando de bromas.
Hablante 2 (Rafaela): De veras, de veras.
Hablante 1 (La Diva): Y si te la creen, Rafaelísima. Ah,
Hablante 2 (Rafaela): sí, sí me la creen. No, no me dicen, «Ay, anoche te estuve tocando. Uy, mi sentí yo así como que ya no diga, no tengo ganas».
Hablante 1 (La Diva): culebra al piso y y tras tras tras. Si tu pareja te pide que cambies tu forma de ser, yo te sugiero que cambies, pero de pareja sas culebra. Estás escuchando El Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero. Y al revés, ¿cómo al revés, Diva? Pues nada, al revés. que él se haga el dormido y tú quieras tocarle y tú quieras meter mano.
Hablante 2 (Rafaela): No, yo creo que no, porque si yo lo veo que está dormido, pues yo lo dejo que duerma.
Hablante 1 (La Diva): A ver, otra vez no te escuché.
Hablante 2 (Rafaela): O sea, que que yo si veo que está dormido, yo lo dejo que duerma si esté fingiendo.
Hablante 1 (La Diva): No, a ver, pero ¿por qué finges dormir? Se acaba el amor. ¿Estabas muy cansada o o
Hablante 2 (Rafaela): no? Estaba muy o muy cansada o estaba muy cansada o o a veces usted sabe, de repente no anda bien uno enojado hasta con uno mismo o no tenía ganas simplemente.
Hablante 1 (La Diva): Ah, sí, no tengo ganas simplemente.
Hablante 2 (Rafaela): Sí, sí. Y dice, «No tengo ganas». No, hoy no tiene que tiene que hacer cuando yo quiera, no cuando tú quieras.
Hablante 1 (La Diva): Sasculebra piso tras tr tras. No me rebajo a pagar con la misma moneda. Les doy un billete y hasta les regalo el vuelto. Sas culebra, estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero.
Hablante 1 (La Diva): Hola, feliz viernes erótico. ¿Cómo estás?
Hablante 2: Hola, Diva. Buenas tardes.
Hablante 1 (La Diva): Buenas tardes. Bien. A ti, ¿qué te traían? ¿Los Reyes Magos? ¿Los regalos o Santa Claus o Nadie?
Hablante 2: Ni Chana, ni Juana, ni Ay, ay, ni de aquí ni de allá.
Hablante 1 (La Diva): Oye, dejando de broma, nada,
Hablante 2: nada. Cuando éramos muy pequeños así, pero cuando ya crecimos, no nos traían nada.
Hablante 1 (La Diva): Ya, el mazorcón, ¿y ahora qué te compras? ¿En navidades o en Reyes?
Hablante 2: Mm, pues gracias a Dios cualquier día que se me algo me lo compro. Gracias a Dios. Digo,
Hablante 1 (La Diva): mira tú que me sas culebralor tr. No me vas a hundir. Te has puesto lo que quieras. A mí no me hundes. Dicen que si la que te critica es fea no cuenta. Pues yo creo que fea o bonita, su opinión a mí me vale. Sas culebra no cuenta. Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero. Hola.
Hablante 2: Hola.
Hablante 1 (La Diva): ¿Quién habla?
Hablante 2: Hola, mi viva. ¿Cómo está? Hola, dormilona.
Hablante 1 (La Diva): Muy buenas tardes, mi diva. Buenas tardes, dormilona. Eh, usted ha fingido que tiene sueño, que está dormida y no lo hace. Cuénteme.
Hablante 2: Ay, mi Ay, fíjese cuando ando bien cansada así, mi diva, no necesito fingir porque ando bien cansada y la verdad siento que hasta los ojitos se me cierran solos. No necesito fingir, Diva, si llego bien fregada al trabajo. Sí, mi
Hablante 1 (La Diva): de plano dejando de bromas, chicas, esta buena mujer, esta buena mujer, chicas y chicos, trabaja mucho, entonces qué voy a fingir nada. Oye, nunca has fingido el orgasmo así. Ay, qué rico estuvo. Ay, ay, ay.
Hablante 2: Ay, no. A mí no me gusta fingir.
Hablante 1 (La Diva): Ah, bueno,
Hablante 2: yo le digo, ¿sabes? No, no, no, no. Lo que es, si me gustó bien. Y si no, pues ni modo.
Hablante 1 (La Diva): Las amo. Sas culebra al piso. Como amiga soy muy buena, pero como enemiga soy perfecta. Sas culebra. Estás escuchando el diva show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero.
Hablante 1 (La Diva): Tú has fingido que estás dormido para no hacer el amor.
Hablante 2: Oh, no. Jamás. O si jamás.
Hablante 1 (La Diva): A poco nunca has fingido.
Hablante 2: A mí, a m a mí si me invitan, yo nunca digo que no.
Hablante 1 (La Diva): Pero, pero estás dormido, estás cansado, no tien no tienes ganas de nada.
Hablante 2: No me importa. Ese es esa es como una adictivo para mí.
Hablante 1 (La Diva): Ah, poco,
Hablante 2: porque ando bien relajado todo a la siguiente mañana.
Hablante 1 (La Diva): ¿Y nunca se ha hecho la dormida tu mujer?
Hablante 2: Pues sí, pero pues hasta hasta que se despierta también. Y la mujer también.
Hablante 1 (La Diva): Culebraste. No me van a hundir. Lo juro por mi madre. No me vas a hundir. lo que quieras, pero a mí no me hundes. Tú no me vas a hundir. No, yo sí la quiero hundir porque es fin de semana. Ahorita vengo. No es que me estén corriendo, es que el chisme necesita un respiro.
Hablante 1 (La Diva): Cambiamos de tema porque aquí la vida es como telenovela. Siempre hay un giro inesperado. Imagínate que aquella o aquel que quiera hacer el amor y tú simplemente ya no lo quieres o andas cansada o cansado y finges estar dormida o dormido. Está en la casa Jesús sea que toma café a la hora que sea. Buenas tardes.
Hablante 2 (Jesús Sea): Buenas tarde mi querida y guapísima diva de México.
Hablante 1 (La Diva): Dinero. Jesús, la pregunta está en el aire. ¿Usted ha fingido estar dormido para no hacer el amor?
Hablante 2 (Jesús Sea): No, mi nunca he fingido. Cuando estoy dormido, estoy dormido.
Hablante 1 (La Diva): Ay, pero no te han fingido a ti tampoco que digas tú mete y mete mano y arrímete y arrímete.
Hablante 2 (Jesús Sea): Buena pregunta. Yo creo que no o quiero creer que no sabe o quién sabe, pero yo puedo decir que tal vez no para sentirme bien.
Hablante 1 (La Diva): Claro.
Hablante 2 (Jesús Sea): Mire, me preocuparía más que me fingieran que sienten algo cuando hacemos el amor.
Hablante 1 (La Diva): Ah, que fingieran que están dormidas. Es verdad. tiene razón lo que ha dicho el niño. Es cierto, Jesús, tienes toda la boca llena.
Hablante 2 (Jesús Sea): Claro, imagínese que finjan algo, ¿no? Hombre, mire, es más, me preocuparía más que me fingieran cariño, a que finjan que están dormidas para no hacer el amor y bueno, pues ni modo, si no quieren, no quieren y se acabó. Así como yo también cuando he tenido pareja y no quiero, pues no hay de otra ni cómo aprender la máquina.
Hablante 1 (La Diva): Culebra al piso y y tras Tras tras, tras, tras, trash. No ha prendido la máquina.
Hablante 2 (Jesús Sea): No, va, pues es que de repente la máquina no es que no traiga combustible, simplemente que está cansada.
Hablante 1 (La Diva): Sas culebra otra vez al piso y tras tras tras. Ay, es bien erótico. Ella es guapísima y de mucho dinero. Señor, ¿por qué no fui fea? ¿Por qué es la diva de México en el Diva Show? Bueno,
Hablante 2: hola Diva. Hola, Diva.
Hablante 1 (La Diva): Hola, chula. Aquí en viernes erótico. Tú has fingido estar dormida para no hacer el amor.
Hablante 2: No, Diva, nunca.
Hablante 1 (La Diva): No,
Hablante 2: pero si el papá de los niños o de las niñas, ya sabes que Ay, no tengo Tengo los tres. Eh, ¿por qué crees que tengo a los tres niños? Miriva.
Hablante 1 (La Diva): Ah, sas culebra al piso. Y Una vez una señora me dijo, «Viva de México. A mí hasta miedo me da hablarle». Y le contesté, «Señora, a usted lo que le debería de dar miedo es ir al salón de belleza que le pongan ese tinte. Pobrecilla. Culebra». Estás escuchando el El Diva Show con la Diva de México, guapísima y de mucho dinero.
Hablante 1 (La Diva): César Cantor, tú has fingido estar dormido para no hacer el amor, para no tener intimidad.
Hablante 2 (César Cantor): Lamentablemente yo siempre quiero hacer el amor, di.
Hablante 1 (La Diva): Ay, como que lamentablemente eso es una cosa hermosa, un estado de gracia.
Hablante 2 (César Cantor): Es que el otro es el que se hace el dormido, di eh el otro es el que se hace el dormido.
Hablante 1 (La Diva): Se te han hecho los dormidos para no darte caricia. Despertar el muñeco. Escúchame, por favor. Se te han hecho los dormidos para no darte caricia.
Hablante 2 (César Cantor): Es que sí no no dan batalla.
Hablante 1 (La Diva): Pero, ¿por qué? ¿Será porque tienen otro y tú eres así como que ya el cuerno, o qué?
Hablante 2 (César Cantor): Yo soy la otra. Diva.
Hablante 1 (La Diva): Pues sí, pero para qué quieres ser la otra si el otro llega más exprimido que el limón de cantina.
Hablante 2 (César Cantor): Prefiero ser su amante. Es ridicula.
Hablante 1 (La Diva): Sasculebr el piso tras tras trás. Bien hundida. Se te ha hecho el dormido. ¿Y tú te has hecho el dormido?
Hablante 2 (César Cantor): No, yo no me hecho el dormido. En vivo, me has dicho.
Hablante 1 (La Diva): Al contrario. Al contrario.
Hablante 2: Paleta chupiru.
Hablante 1 (La Diva): El ojo bien pelón, ¿eh? El ojo bien pelón. Ay, qué bueno. Que claro que el ojo. Un corte. Gracias. Paleta, chupirul y grande todo. Pero no pagues. Aquí tenemos amigos. Aquí tienen amigos. Gracias. C. No, las hormonas cualquiera te las alborota, las neuronas no sasculebra. Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero.
Hablante 1 (La Diva): ¿Cuál es su nombre?
Hablante 2 (Rosita Torres): Es anónimo.
Hablante 1 (La Diva): ¿Cómo descubres que tu pareja te ha estado engañando?
Hablante 2 (Rosita Torres): Ay, por muy duro, porque me hubiera gustado que me engañaba con una monjeras, no había tanto problema, pero me engañé con un hombre.
Hablante 1 (La Diva): ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? Cuéntanos, ¿cómo descubriste que el amante de tu marido era un hombre?
Hablante 2 (Rosita Torres): Ay, Dios mío. Empezó con problemitas de que él se transformara en mujer.
Hablante 1 (La Diva): ¿Qué? Él te decía que se transformaba en mujer con tacones y bolsa.
Hablante 2 (Rosita Torres): Sí. No me decía, sino simple y sencillamente él me él me pedía cosas de mujer, me robaba mi ropa interior. Mis hijos descubrieron maquillaje en su camioneta. Mantinia, pelucas, zapatillas.
Hablante 1 (La Diva): Sus propios hijos encontraron en la camioneta de su padre zapatillas, pelucas, muchas cosas y artículos de mujer. ¿Y qué decía de todo esto?
Hablante 2 (Rosita Torres): Y todo lo negaba porque decía que que sus amigos en la lechería le ponían sus cosas. ¿Cómo ves? Cuando le descubrían las cosas mis hijos, decían, «No, yo no sé, me están haciendo una broma de mal gusto mis compañeros en el trabajo». Y todo el tiempo lo negaba. lo negaba y lo negaba hasta que una vez fuimos a a buscar una camota que él me robó. Fuimos a buscarla sumamente bien retirado, como unas 12 horas de camino, perdón. Y allá lo encontramos en el hotel con un muchachito.
Hablante 1 (La Diva): Cuando tú entras al lugar lo viste en 20 uñas ahí con un fulano.
Hablante 2 (Rosita Torres): ¿Qué? ¿Qué? Así, así como Dios lo trajo al mundo, al desgraciado.
Hablante 1 (La Diva): Anda, vete, que ahí tenían a tu marido y le estaban Ando gasolina.
Hablante 2 (Rosita Torres): Gasolina.
Hablante 1 (La Diva): Pero cuéntame más. Cuando entraste estaba vestido de mujer, traía la peluca. Cuéntame todo con santuiceña.
Hablante 2 (Rosita Torres): No más tenía un como un braciel no más así y unas pantinas zapatillas sumamente altas. Sumamente altas las zapatillas. No sé qué pinche número será, pero sí estaba muy alta las zapatillas. Pero sí fue muy muy cruel eso. Por eso me quería compartir mi historia con usted para que no se confíen tanto de los hombres porque hay bueno hay muchos hombres buenos y hay hombres malos. En este caso a mí me fue mal.
Hablante 1 (La Diva): Imagínese, encontró a su marido en un motel con otro chico y en puro brciier. Hombre, Dios mío santo. Ridículo. O sea, ridículo. Que no se mirará ese Vivales, por no decir otra cosa. ¿Y dónde anda el fulano ese?
Hablante 2 (Rosita Torres): Ahí buscando quién le de gasolina. Anda con anda con uno y con otro y pues ya ahorita ya está superviejo. Ya tiene que 60 años el Pero pues él todavía anda dándole gas.
Hablante 1 (La Diva): Cuéntame cosas. Y tus hijos no lo procuran, no lo miran.
Hablante 2 (Rosita Torres): No, para nada. No, para nada. No quieren saber absolutamente nada de él.
Hablante 1 (La Diva): Anónimo. ¿Y por qué no me dices tu nombre? Total, si ya me contaste media vida. ¿Cómo te llamas?
Hablante 2 (Rosita Torres): Me llamo Rosita. Rosita Torres.
Hablante 1 (La Diva): ¿Y dónde vives, Rosita Torres?
Hablante 2 (Rosita Torres): Estamos en Iajaho.
Hablante 1 (La Diva): Muchas gracias, Aidaho. A todo el bello estado de Aidaho. Historia. vida a lo grande, todos mis guapísimos y guapísimas mexicanos que no nos olvidamos nunca de nuestras raíces.
Hablante 2 (Rosita Torres): Para nada, cuídenseme mucho y que Dios la bendiga.
Hablante 1 (La Diva): Gracias, Satanás. Saluda a Rosita Torres que encontró a su marido en el motel con otro y con un brcier puesto.
Hablante 2: Gracias, Atomás. I love you. Repetial. Cuídate mucho, Cola. Que Dios te bendiga.
Hablante 1 (La Diva): Es el Diva Show. Las opin negativas en mi contra. Las deposito en una cuenta bancaria para ver si algún día me dan un tipo de interés. SAS Culebra, estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero.
Hablante 1 (La Diva): Y la nuera tenían intimidad, sexo.
Hablante 2: ¿Qué qué
Hablante 1 (La Diva): Entonces tú descubres que tu esposa se estaba revolcando con tu padre.
Hablante 2: Sí. Este, cuando mi mamá murió, mi papá me pidió que nos moviéramos ella y yo a con a la casa, a la casa de ellos
Hablante 1 (La Diva): y luego
Hablante 2: el cual este pues yo quería mi privacidad y todo eso y ya ella dijo que pues pobre tu papá, vamos para allá y hay que cuidarlo. Este quedó solo.
Hablante 1 (La Diva): Ella ya tenía creencias con tu padre cuando muere tu mamá.
Hablante 2: No, no. Todo empezó cuando nosotros nos movimos a la casa.
Hablante 1 (La Diva): ¿Cuántos años de matrimonio tenían usted y su mujer?
Hablante 2: Nosotros seis.
Hablante 1 (La Diva): ¿Y cuando llegaron a vivir ahí, ¿cuánto tiempo pasó para que tu mujer y tu papá empezaran a tener amor Dios?
Hablante 2: Bueno, no s no sé con exactitud cuánto tiempo tendrían, pero al año de estar ahí en la casa fue cuando yo me di cuenta de ellos, porque al principio para ella era mi suegro. suegro esto, suegro ya lo otro, suegro para acá, suegro para allá
Hablante 1 (La Diva): y luego
Hablante 2: y y ya después con el tiempo ya le empezó a hablar por su nombre, pero así con mucha confianza.
Hablante 1 (La Diva): Y tú empezaste a notar algo raro.
Hablante 2: Manuel, este, ya comiste, Manuel, eh, ya hiciste esto, Manuel, es Y yo yo me empecé, entonces yo le empecé a reclamar, «Oye, ya no es tu suegro». Ay, sí, sí, pero este pues aquí está en confianza y pues él ya me conoce. Ah, bueno, pues está bien.
Hablante 1 (La Diva): Y luego
Hablante 2: Entonces este yo miraba muchas atenciones, muchas atenciones hacia hacia él, demasiado. Okay. No quería ella que yo la abrazara o me le sentara a ella en las piernas o que la besara. No, aquí está tu papá. Y aquí está tu papá. Se cohibía mucho de de que yo tuviera así fuera tierno, cariñoso con ella, porque le preocupaba que mi papá no miraba.
Hablante 1 (La Diva): Y ustedes como pareja dejaron de tener relaciones. sexuales
Hablante 2: y no no eh disminuyó mucho la intimidad, disminuyó demasiado la intimidad y este y me decía, «No hay que hacer ruido porque está tu papá». En una ocasión yo estaba viendo la televisión y anunciaron una famosa pluma que tenía cámara.
Hablante 1 (La Diva): Ah, sí, sí, la pluma famosa de la cámara.
Hablante 2: Y decía que con la compra de uno, de una pluma le regalaban la otra pagando el chipen handle. Yo ordené las dos plumas. más, pero no las puse a que me llegaran a a mi casa, sino que la puse a que llegara a una casa de un amigo mío. Y a los tr días, a los tr días eh de haberlas activado, la de mi papá fue la donde miré la sorpresa, no estaba ella. Yo llegué a la casa, agarré la pluma del cuarto de mi papá, la metí a mi laptop, miré allí lo que estaba sucediendo y este y simple y sencillamente agarré mis cosas, agarré mis cosas y este Empé,
Hablante 1 (La Diva): Pero ustedes estaban casados. ¿Ya te divorciaste?
Hablante 2: Ya me divorcié, sí.
Hablante 1 (La Diva): Qué historia tan fuerte. Es viernes erótico en el Viva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero. Ella se casó con un sacerdote.
Hablante 2 (Esperanza): ¿Qué? ¿Qué?
Hablante 1 (La Diva): A ver, ella se casó con un sacerdote.
Hablante 2 (Esperanza): Sí. Un sacerdote que era muy renegado. Y luego ella entró a trabajar ahí a la sacristía con él y pues yo no sé, se enamoraron, pero se tuvieron que ir a vivir a otra ciudad.
Hablante 1 (La Diva): Pero, ¿dónde pasó esto, Esperanza?
Hablante 2 (Esperanza): Era un pueblo chiquito ahí en Camargo, Chihuahua.
Hablante 1 (La Diva): En Camargo. Y luego
Hablante 2 (Esperanza): y pues ella entró a trabajar ahí. Y pues el padre no sé que se le metió el diablo. Yo no sé.
Hablante 1 (La Diva): Y luego, cuéntame, ¿el padre era joven o ya estaba mazorcón?
Hablante 2 (Esperanza): Estaba poco, como unos 33 años.
Hablante 1 (La Diva): Ay, estaba en la mera edad. Cállate la boca. Y luego se fueron a otro pueblo y él siguió oficiando misas.
Hablante 2 (Esperanza): No, no, jamás volví a saber de ellos. Jamás, nadie.
Hablante 1 (La Diva): O sea, se desaparecieron.
Hablante 2 (Esperanza): Sí, como si se los hubiera tragado la tierra.
Hablante 1 (La Diva): Por tu culpa, por mi culpa, por tu culpa, por mi culpa, por tu grande culpa. El padre pecador y y la fulana. Y cómo supieron que el padre andaba con la muchachita esa quién los cachó en la maroma.
Hablante 2 (Esperanza): No, pues la gente a veces el sacristán entraba a la sacristía o o esas señoras que se mantenían en iglesia, pues empezaron a ya que estaba hincada, pero y luego sentada en las piernas del padre.
Hablante 1 (La Diva): Jesucristo vencedor. Y luego el padre. Eso ya es un poco cinico, ¿no? Esto sucedió en Camargo, Chihuahua, ¿verdad?
Hablante 2 (Esperanza): En Camargo, Chihuahua.
Hablante 1 (La Diva): Oiga, y aquí nada más usted y yo. Después se hizo todo el argüende en el pueblo.
Hablante 2 (Esperanza): Sí, se tuvieron que ir.
Hablante 1 (La Diva): Ay, Dios santo. Qué historias pasan en los pueblos, ¿verdad?
Hablante 2 (Esperanza): Sí.
Hablante 1 (La Diva): Muchas gracias, Esperanza, por revelar tanto secreto.
Hablante 2 (Esperanza): Sí, gracias. Es que estoy poquito malita y yo le voy a hablar porque nunca le he hablado. Y mira ahora que hablaste, toda la sopa que soltaste. Muchas gracias, bendiciones, esperanza.
Hablante 2 (Esperanza): Sí, igualmente a usted iba. Me dio mucho gusto porque nunca le había hablado y no pensaba que iba a entrar mi llamada tan pronto.
Hablante 1 (La Diva): Pero mire qué bonito entró. Bravo.
Hablante 2 (Esperanza): Gracias.
Hablante 1 (La Diva): Gracias. Es viernes erótico en el Viva Show con la Viva de México, guapísima y de mucho dinero. Hola, mi Freddy de oro.
Hablante 2 (Freddy / Íntimo): Hola. Hola, Vítimo.
Hablante 1 (La Diva): Mira, ella ya es locutora en bastante en Atrevida.
Hablante 2 (Freddy / Íntimo): Sí, su Freddy de Oro. Así me dice
Hablante 1 (La Diva): claro. En Freddy de Oro. Chicos, vamos a jugar. Listos. Íntimo ya respondió antes de la pausa. Ahora el Freddy. ¿Sí te quedas íntimo o andas recortada de tiempo?
Hablante 2 (Íntimo): No, con usted Tengo hasta suficiente tiempo para hablar con
Hablante 1 (La Diva): Eso me encanta. Esas respuestas son de gente fina, de gente bien. De gente bien. Vamos a platicar. Freddy y amigos. ¿Ustedes han fingido estar dormidos para no hacer el amor?
Hablante 2 (Freddy / Íntimo): No, nunca.
Hablante 1 (La Diva): No, yo sí lo hago. Mi de que digas, «Ay, ando bien lastimado».
Hablante 2 (Freddy / Íntimo): No, pues será el pie. Pero no de tanto que vas al gimnasio.
Hablante 2: No, ¿qué creem, mi diva? Cuando uno va al gym,
Hablante 1 (La Diva): ¿qué?
Hablante 2: Una trae uno trae la testosterona a todo lo que da.
Hablante 1 (La Diva): Íntimo. Vámonos al gimnasio para traerla a todo lo que da.
Hablante 2 (Íntimo): Claro que sí, mi diva. Claro que sí.
Hablante 1 (La Diva): Nos vamos, por favor, íntimo y yo al gym. Por Dios,
Hablante 2: es que mi diva, yo todo el tiempo así como ando pensando, traigo ganas.
Hablante 1 (La Diva): Pero tienes de repente así que se te sube todo en público. que se te llega la sangre allá. ¿Sí o no?
Hablante 2: ¿Cómo? No le a ver, no le entendí. A ver, ¿cómo me dijo?
Hablante 1 (La Diva): Pues de que si a medio camino tienes una erección así en el camino, en el camión, en el donde vas caminando, ¿de qué andas así con la testosterona?
Hablante 2: Pues nada más se pone la mochila enfrente y listo.
Hablante 1 (La Diva): Sas culebra al piso y iba la cajurera y tras tras trás. Ay, no puedo. Para todo hay maña, mi que eso me queda claro, pero de eso hablamos en otro viernes. Gracias. Hasta luego, íntimo.
Hablante 2 (Íntimo): Hasta luego, íntimo.
Hablante 2: Hasta luego, amigos.
Hablante 1 (La Diva): Hasta luego, amigos. Gracias por dejarme entrar hasta tu cocina, tu coche o tu corazón. Nos escuchamos pronto o cuando te dé la gana.