El Diva Show con La Diva de México

"No puedo estar con alguien que tiene hijos": las excusas para terminar en El Diva Show

Episode Summary

Maura cuenta que le cerraron la puerta al amor por ser mamá soltera. Su llamada abre una conversación con La Diva de México sobre rupturas, pretextos y el amor propio que hace falta para dejar ir. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- “I Can’t Date Someone With Kids”: Breakup Excuses on El Diva Show Maura says she was rejected because she was a single mom. Her call sparks a conversation with La Diva de México about breakup excuses, self-respect, and finding the strength to let someone go.

Episode Notes

En El Diva Show, La Diva de México pregunta a su audiencia cuál es la peor excusa que le han dado para terminar una relación. Maura y Lulú comparten experiencias de rechazo por tener hijos, mientras la conductora reflexiona sobre los límites, la dignidad y la importancia de proteger a la familia sin hacerse menos para encajar.

Entre humor y testimonios personales, Verito relata una separación mientras enfrentaba la enfermedad de su padre, y Emanuel cuenta que su pareja se fue después de que él perdió la vista. También hay historias de pretextos escolares, diferencias religiosas y dinero prestado que, según un oyente, nunca regresó.

Freddy Rodríguez habla de una ocasión en que recurrió al ghosting, y otras llamadas abren la conversación sobre desaparecer sin explicaciones, reconocer la falta de interés y comunicar que una relación terminó. El episodio incluye además el relato de una presunta estafa al comprar un camión y una conversación sobre límites personales y atención no deseada.

Capítulos temáticos:

Maura: el rechazo por ser mamá soltera y los límites al comenzar otra relación

Un oyente anónimo recuerda el pretexto de los permisos de mamá

Vicky: el compadrazgo como excusa para rechazar a un pretendiente

Un trabajador de restaurante cuenta el rechazo por el olor de su ropa

Cambiar la ruta del trabajo como pretexto para dejar de visitar a alguien

Verito: una separación durante la enfermedad de su padre

Iván y una ruptura en las vacaciones escolares

Lulú: rechazo por tener hijos y otra llamada sobre infidelidad

Enlace con Freddy Rodríguez desde Puebla

Florentino: cuando la otra persona solo quiere amistad

Jesús relata un préstamo de 2.000 dólares que no recuperó

Diferencias religiosas y decisiones de pareja

Tomás cuenta una presunta estafa por Zelle al comprar un camión

Rafaela recuerda una herencia de la mujer para quien trabajaba

Rafaela explica por qué terminó con su expareja

Emanuel: una separación después de perder la vista

Recapitulación de llamadas y reporte desde Puebla

Freddy Rodríguez reconoce que recurrió al ghosting

Rosy: cuando desaparecen sin dar explicaciones

Paloma: atención no deseada, límites personales y despedida

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On El Diva Show, La Diva de México asks listeners to share the worst excuse they have heard for ending a relationship. Maura and Lulú describe being rejected for having children, prompting a conversation about boundaries, dignity, and protecting your family without diminishing yourself to win someone’s approval.

Through humor and personal accounts, Verito recalls a separation during her father’s illness, while Emanuel says his partner left after he lost his sight. Other callers share stories involving school rules, religious differences, and a loan one listener says was never repaid.

Freddy Rodríguez admits to ghosting someone, and listeners discuss disappearing without an explanation, recognizing a lack of interest, and communicating the end of a relationship. The episode also includes a caller’s account of an alleged truck-buying scam and a conversation about personal boundaries and unwanted attention.

Episode Transcription

[Cambio de tema: Apertura del programa y llamada de Maura – Excusas por ser madre soltera]

Hablante 1 (La Diva de México): Esto es el Diva Show, la diva de México. Aquí se ríe, se llora y se chismea con estilo. Si no está listo para escuchar verdades, mejor ni le des Play. Sas culebra. ¿Cuál es la peor excusa que te han dado para terminar contigo esa relación de amor? Piénsenlo. Buen...

Hablante 2 (Maura): Buenas tardes. Buenas tardes, Diva. Yo fui mamá soltera.

Hablante 1 (La Diva de México): Sí.

Hablante 2 (Maura): Pues duré 2 años que obviamente estaba tratando de salir adelante yo sola.

Hablante 1 (La Diva de México): Claro.

Hablante 2 (Maura): Quería despejar mi mente, quería enfocarme en ese momento en mi hijo y aparte de eso, pues yo estudiaba, trabajaba y estudiaba. Y a los 2 años me doy esa oportunidad porque conocí a esa persona y fue la que, como dijéramos, nos mueve el piso. Entonces iba yo una tarde porque trabajábamos juntos, y una tarde se acercó así donde yo estaba en mi área de trabajo y me dijo: «No te vayas a ir cuando salgas, espérame un ratito». Y le dije: «No te puedo esperar mucho tiempo porque yo de aquí voy para la escuela». Estaba en la universidad en ese tiempo. Y nada más para decirme, Diva, que lo había pensado muy bien y que él sabía que me quería mucho; o sea, me dio unas excusas tontas...

Hablante 1 (La Diva de México): ...tontas para decirte que no.

Hablante 2 (Maura): ...para decirme, Diva, que él no podía estar con una mujer que tuviera hijos.

Hablante 1 (La Diva de México): A ver, pero qué mentalidad, qué mentalidad de persona. Mira, dale gracias a Dios que tiene su mente muy pequeña y gracias a ello habló, a que imagínate que te hubieras enamorado de ese patán, de ese vivales con esas mentalidades. No, al contrario, ahí no vamos a lamentar que se haya ido; vamos a decir qué bueno que se fue un fulano con esa mentalidad y ese cerebro de chorrito. Sas culebra.

Hablante 2 (Maura): La verdad sí, Diva. Y yo me quedé pero helada. Me quedé tan asombrada, pero como yo era una mamá al 100% y nada me iba a quebrar para hacerme sentir mal. Un hombre no me iba a hacer sentir mal porque era como estar diciendo que me siento mal por lo que me estás diciendo y te estás refiriendo a mi hijo de esa manera cuando era lo más importante para mí. Es lo más importante para mí.

Hablante 1 (La Diva de México): Totalmente. Por eso te digo: «Es que no estoy preparado para eso». Pues si yo no ando buscando un padre para mis hijos, que muchos es lo que no tienen claro. O muchas mujeres que tienen miedo de tener una relación con un viudo o con un divorciado que tiene hijos, en papá soltero, en puro César Costa en Papá soltero. A ver, espérate, que les quede claro a esas personas: no estás buscando un papá o una mamá, ni quien mantenga tus hijos. Tú eres mucha madre y sas culebra al piso. Y tras, tras, tras. Si tu ex te dice «ni que fueras la mejor del mundo», tú contéstale: «Pues no seré la mejor del mundo, pero soy una versión muy difícil de encontrar». Sas culebra. Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero. Y el público que me va escuchando: quiero que le quede claro a usted que es padre soltero o madre soltera, que no venga ningún señor o ninguna señora a hacerte menos y a decirte que eres como un cero a la izquierda y que no se puede enamorar. Al contrario, si vienen y te lo dicen, dale gracias a Dios en lugar de lamentarte. ¿Sabes por qué? Por el alacrán del que te acabas de librar.

Hablante 2 (Maura): Sí, y mire, yo me sentía bien indignada por lo que me había dicho y le digo: «¿Sabes qué? Yo te doy las gracias porque seas tan honesto y decirme eso de frente, porque también mi hijo no se merecería estar al lado de una persona que piensa como tú y que tiene ese corazón que tienes tú».

Hablante 1 (La Diva de México): Sas culebra. ¿Y qué dijo?

Hablante 2 (Maura): Y me dijo: «No, es que yo quiero que sepas que tú eres una buena mujer». Y le dije: «Mira, a mí no me tienes que decir lo que yo soy porque yo sé quién soy yo. Yo creo que el que no sabe quién eres, eres tú. No sabes ni siquiera dónde estás parado».

Hablante 1 (La Diva de México): Qué buen mensaje. Pues ahí está una respuesta de alguien que tiene amor propio, de alguien que se quiere y que lo más importante debe de ser siempre sus hijos. Porque muchas se enamoran del pelado y al hijo lo hacen a un lado, Maura, y eso también existe y lo hemos visto.

Hablante 2 (Maura): Sí, es muy cierto, y luego los hijos son los que acaban pagando las consecuencias de errores de que nosotros decidimos mal. Por eso, Diva, cuando yo conocí a mi esposo le dije: «Mira, mi hijo siempre va a estar primero. No me hagas diferencia entre si tenemos más hijos y tú me haces ver que mi hijo merece menos y que tu hija merece más. En ese momento se acaba completamente todo porque yo no le voy a desgraciar la vida a mi hijo».

Hablante 1 (La Diva de México): Qué buen mensaje, amigos. Siempre hay que dejar en claro todo y no te vas a hacer chiquito ni te vas a quedar callado o callada para encajar o para que te quieran. Maura, te mando un fuerte abrazo y gracias por escuchar. Cuídate, Maura.

Hablante 2 (Maura): Usted también, Diva. Bendiciones.

Hablante 1 (La Diva de México): Hasta mañana, bye. Es en vivo, es el Diva Show. Una vez una señora me dijo: «Diva de México, ¿cómo le hiciste para ser tan bella?» Y le contesté: «Es que me tocó la parte que te correspondía a ti». Sas culebra, pobrecilla. Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero.

[Cambio de tema: Llamada de Anónimo – El pretexto escolar y el novio de la rondalla]

Hablante 1 (La Diva de México): Qué pretexto tonto te han dado para mandarte a volar. Está el anónimo en la casa. Hola, anónimo.

Hablante 2 (Anónimo): Hola, mi vida. Buenas tardes.

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Cómo estás? ¿Qué te dijo esa mujer para decirte que no le gustabas y que no te quería en su vida?

Hablante 2 (Anónimo): Mira, mi vida, lo que me pasó a mí fue algo muy chistoso. Fíjese que cuando yo estaba chamaco, le estoy hablando de la secundaria...

Hablante 1 (La Diva de México): Ah, bueno, de chiquillo.

Hablante 2 (Anónimo): Yo andaba con una muchachilla y me puso el pretexto de que no la dejaba su mamá andar noviando. Así quedó, y andábamos de novios de manita sudada. Para no hacérsela más larga, mi hermana estudiaba en otro lugar y yo estudiaba ahí en la secundaria. Pues resulta de que esta chamaca andaba con el novio de mi hermana.

Hablante 1 (La Diva de México): Mira, que todo quedó en familia.

Hablante 2 (Anónimo): No, pero espéreme. ¿Sabe cuál fue el pretexto tonto? Fue ese. Pero ella andaba con él. El tipo, no digo que yo esté guapo, pero el tipo era feo; pero como cantaba en la rondalla de la secundaria...

Hablante 1 (La Diva de México): Pues mira, le gustaba que le llevaran serenata y sabía tocar la guitarra.

Hablante 2 (Anónimo): Bueno, sabía cómo agarrar la guitarra y las cuerdas. Ese fue el pretexto tonto: que no la dejaba la mamá.

Hablante 1 (La Diva de México): Ay, pero mira el otro. ¿Y tu hermana descubrió que esa lángara andaba con su novio?

Hablante 2 (Anónimo): Diva, yo no le dije a mi hermana, pero yo le llamé a la muchacha y le dije que él andaba con mi hermana.

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Y luego qué dijo ella? A lo mejor pensó que eras un ardido.

Hablante 2 (Anónimo): No lo pensó en el momento. Como a los tres días me reclamó el muchacho en el baño que por qué había hecho yo eso, y yo sí le dije: «No, que andas tú quedando con mi hermana». Pero para eso, mi Diva, él no andaba con mi hermana; él nomás andaba queriendo quedar porque a ella también le gustaba porque andaba en la rondalla.

Hablante 1 (La Diva de México): Mira tú, de la rondalla. Claro, porque pura música, el movimiento de dedo y todo. ¿Y ahora que eres adulto, tú eres el que pones pretextos para ya no estar con alguien?

Hablante 2 (Anónimo): Ya me las cobré. Yo, mi Diva, me volví malo.

Hablante 1 (La Diva de México): Ahora a él le dicen: «Repente, enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo».

[Cambio de tema: Llamada de Vicky (Virginia) – Pretexto de compadrazgo y nariz de cotorro]

Hablante 1 (La Diva de México): Más llamadas. ¿Cuál es la peor excusa que te han dado para terminar contigo?

Hablante 2 (Vicky): Es que yo siempre he terminado con ellos desde que estaba joven.

Hablante 1 (La Diva de México): Oye, chula, pero ¿qué excusa les has dado para quitártelos del camino?

Hablante 2 (Vicky): A uno me lo quité diciéndole que no porque su papá y mis papás eran compadres.

Hablante 1 (La Diva de México): Sas culebra al piso. Yo no me creo la Divina Garza, yo soy la Divina Garza. Sas culebra. ¿Por qué no lo querías?

Hablante 2 (Vicky): Porque estaba feo. Es que tenía la nariz de cotorro, Diva. Y se me hacía feo decir: «¿Sabes qué? Porque tienes la nariz de cotorro».

Hablante 1 (La Diva de México): No, pues no. ¿Y tú la tendrás muy chula, seguramente?

Hablante 2 (Vicky): No la tengo chula, pero la tengo mejor que él.

Hablante 1 (La Diva de México): Ah, bueno. A lo mejor no todo lo tenía de cotorro; a lo mejor tenía otra cosa de burro.

Hablante 2 (Vicky): No creo, no creo.

Hablante 1 (La Diva de México): Son los pretextos que te dan para terminar contigo. Te mando un beso en la boca, Vicky, pero en la boca del estómago porque la pobre tiene hambre.

Hablante 2 (Vicky): Sí, ya tengo hambre, ya salgo primero a comer. Gracias, adiós.

Hablante 1 (La Diva de México): Adiós. Yo no quiero un hombre para que esté a mis pies, quiero uno para que esté a mi altura. Sas culebra.

[Cambio de tema: Llamada de oyente – Pretexto del olor a comida de restaurante]

Hablante 1 (La Diva de México): Estás escuchando el Diva Show con la diva de México, guapísima y de mucho dinero. Antes de la inteligencia artificial ya le pensaban cómo mandarlo a volar.

Hablante 2 (Oyente de restaurante): Recuerde que yo trabajaba en restaurantes. Y yo tenía una amiga y esa me mandó a volar porque usted sabe que trabajando en restaurante se penetra mucho el olor de la comida a la ropa.

Hablante 1 (La Diva de México): Ay, qué bueno que lo aclaras, en dónde se penetra. ¿Y luego?

Hablante 2 (Oyente de restaurante): Y me dijo una vez: «Ya no quiero que vengas porque cuando vienes del restaurante no me gusta cómo hueles».

Hablante 1 (La Diva de México): Te dijo que porque olías a pura manteca.

Hablante 2 (Oyente de restaurante): Sí, a pura comida. Pero pues el otro que se comía no olía feo.

Hablante 1 (La Diva de México): Sas culebra al piso y tras, tras, tras. Ahorita vengo, no es que me estén corriendo, es que el chisme necesita un respiro.

[Cambio de tema: Llamada de oyente – Pretexto de cambio de ruta por dientes encimados]

Hablante 1 (La Diva de México): Ya regresé y con la lengua más afilada que nunca. ¿Y usted qué pretexto ha puesto para desafanarse de alguna dama?

Hablante 2 (Oyente de colmillo encimado): Fíjese que en un tiempo anduve yo con una mujer y no me gustaban sus dientes y yo no sabía cómo decirle. Simplemente le dije: «¿Sabes qué? Es que voy a cambiar mi ruta de donde regreso del trabajo para la casa y ya no puedo pasar a verte». No más que yo ya no quería ir.

Hablante 1 (La Diva de México): La dejé porque no me gustaban sus dientes. Pero ¿no le olía mal la boca?

Hablante 2 (Oyente de colmillo encimado): No, dice que ella tenía como el colmillo encimado de un diente y no me gustaba.

Hablante 1 (La Diva de México): Pero si tú querías encimar otra cosa, ¿qué importaba el colmillo?

Hablante 2 (Oyente de colmillo encimado): No, pero a veces el colmillo sí lastimaba.

Hablante 1 (La Diva de México): ¿En dónde? Ella es guapísima y de mucho dinero.

[Cambio de tema: Llamada de Verito – Abandono durante la enfermedad y fallecimiento de su padre]

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Cuál es la excusa más tonta que te dijeron para mandarte a volar? Está Verito en la casa. Verito, ¿cuál es tu respuesta?

Hablante 2 (Verito): Pues la última va a ser que ya 3 años. En su momento sí fue triste.

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Qué te dijo el vivales para mandarte a volar?

Hablante 2 (Verito): Pues simplemente que no era capaz de sostener una familia y que ya no podía con el gasto.

Hablante 1 (La Diva de México): Pero mira, dale gracias a Dios que se fue y te dejó feliz como una lombriz. Dile al público todo lo que te estaba pasando, porque se te junta lo de tu padre enfermo y luego en ese ínter fue la partida de tu papá.

Hablante 2 (Verito): Sí, el fulano se fue un mes antes de que mi padrecito falleciera.

Hablante 1 (La Diva de México): Pero se enojaba porque mandabas dinero para el medicamento y todo esto.

Hablante 2 (Verito): Sí, fue su reclamo que ya estaba cansado de que yo mandaba todo para México. Y pues él aquí con los gastos y que ya no podía más. Me dijo que estaba por darle respuesta de un lugar donde se iba a ir a vivir, y le dije: «O sea que ya estás listo tú».

Hablante 1 (La Diva de México): Ya lo traía entre manos. Preparado, Verónica.

Hablante 2 (Verito): Y le dije: «Pues sabes qué, desde ahorita agarra tus cosas y vámonos». Y me dijo: «¿Es lo que quieres?» Le dije: «No era lo que yo quería, pero tú eres el que lo estás haciendo así». Empezó a sacar sus cosas y le dije: «Yo te ayudo».

Hablante 1 (La Diva de México): Gracias a Dios, para que no se quede ni un calzón de recuerdo.

Hablante 2 (Verito): Ya iba arrancando cuando le dije: «¡Ey, te faltó esto!», y salí a dejarle su chamarra todavía.

Hablante 1 (La Diva de México): Después de que ya pasaron los días y estaba en un apartamento nuevo, ¿no te buscó?

Hablante 2 (Verito): Sí, me buscó para disculparse, que nunca debió de haberme hecho eso. Le dije: «Pues yo sé, pero lo hiciste; ya lo hecho, hecho está».

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Y cuando pasó lo de tu papi te habló?

Hablante 2 (Verito): No, hasta después; como dos o tres meses después. Le dije: «Está bien, yo perdono, olvido y pues ahí la dejamos; tú sigue tu camino y el mío».

Hablante 1 (La Diva de México): Que se te quede grabado: yo perdono, pero no olvido; tengo muy buena memoria. Sas culebra al piso y tras, tras, tras.

[Cambio de tema: Llamada de Iván – Pretexto de vacaciones escolares]

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Quién habla como que acaba de comprar hielo?

Hablante 2 (Iván): Ay, mi Diva, sí, porque hace falta refrescar las chelas.

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Cuántos años tenías, Iván, cuando probaste tu primera cerveza? ¿Cuál es la excusa más tonta que te dieron para mandarte a volar?

Hablante 2 (Iván): Una vez tuve una noviecilla que me dijo que ya no quería andar conmigo porque yo nunca la iba a visitar; pero estábamos en la escuela, yo estaba de vacaciones, así que se me hacía bien tonto.

Hablante 1 (La Diva de México): Pues sí, tontísimo. ¿Y ahora de adulto no te han dicho una: «No, porque me lastimas»?

Hablante 2 (Iván): Ay, no, por eso se quedan conmigo, porque las lastimo.

Hablante 1 (La Diva de México): Sas culebra al piso. Los ex que te vuelven a buscar, ¿qué quieren, acaso una carta de recomendación?

[Cambio de tema: Llamada de Lulú y oyente sobre infidelidad directa]

Hablante 1 (La Diva de México): Lulusísima, estás al aire. ¿Cuál es la excusa tonta que te dan para terminar contigo?

Hablante 2 (Lulú): Que porque ya tenía yo hijos, mi Diva.

Hablante 1 (La Diva de México): Uy, como le dijeron a Maura. Dale gracias a Dios que el vivales enseñó el cobre. No te lamentes porque se fue. Te inventan una telenovela color de rosa en pura Grecia Colmenares o Leticia Calderón. Cuando algo ya no es para ti, tienes que ser honesto y retirarte. ¿Cuál es el pretexto que te dieron?

Hablante 2 (Oyente de infidelidad): A mí me pusieron los cuernos todo el tiempo y yo decidí irme; no me dieron un pretexto absurdo, a mí me pintaron los cuernos.

Hablante 1 (La Diva de México): Qué mejor que te los hayan pintado a que te hayan puesto pretextos.

[Cambio de tema: Nota Roja – Enlace con Freddy Rodríguez desde Puebla]

Hablante 1 (La Diva de México): La nota roja, cuéntame. Nos enlazamos con nuestro reportero hasta Puebla de los Ángeles.

Hablante 2 (Freddy Rodríguez): Muy buenas tardes, su amigo Freddy Rodríguez reportando desde la ciudad de Puebla. Aquí en la calle 27 Oriente y 4 Sur se acaban de percatar unos vecinos que entraron a una propiedad. Estaban saliendo como unos cuatro policías de la propiedad, supongo que para investigar quién estaba adentro. Hasta aquí mi reporte.

Hablante 1 (La Diva de México): Yo no soy nadie para criticar ni para juzgar a las personas que regresan con sus ex; cada quien es libre de echar a perder su vida como mejor le parezca.

[Cambio de tema: Llamada de Florentino – Amigos con derecho]

Hablante 1 (La Diva de México): Adelante, Florentino, ¿qué te dijo la dama?

Hablante 2 (Florentino): Cuando le dije que si quería ser mi novia, me dijo que no, que porque ella me miraba como un amigo. Un amigo con derechos, mi Diva: con derecho de agarrarle la manita y un beso; era todo, no vaya a pensar que más allá.

Hablante 1 (La Diva de México): O sea que te mandaba como bote de Resistol.

Hablante 2 (Florentino): Me traía como cuando van a hacer los ladrillos: puro bate y bate lodo. Como boiler, me traía bien caliente.

[Cambio de tema: Llamada de Jesús – El préstamo de los $2,000 dólares para los terrenos]

Hablante 1 (La Diva de México): Jesús, cuéntanos.

Hablante 2 (Jesús): Yo andaba con una muchacha y según ella andaba vendiendo unos terrenos y me pidió $2,000 mientras los vendía. Al final me salió que esos terrenos eran para el futuro de sus hijas y que ya no los iba a vender. Y allí bailé con los 2,000.

Hablante 1 (La Diva de México): Y ahí se acabó el amor. Nunca le dijiste ya cuando estaban encuerados: «¿Y los $2,000?» Ya se le cortó su señal; se le baja la pasión y se le va la señal al pobre. A este pobre lo mandaron despelucado.

[Cambio de tema: Comentario sobre diferencias de religión]

Hablante 1 (La Diva de México): La religión es buenísima para decir: «Es que mis padres no te quieren porque eres de otra religión».

Hablante 2 (Florentino): Cuando yo me iba a casar con mi esposa éramos de religión diferente, pero ahí nos acomodamos.

Hablante 1 (La Diva de México): Si tu pareja te pide que cambies tu forma de ser, yo te sugiero que cambies, pero de pareja.

[Cambio de tema: Llamada de Tomás – Estafa por Zelle al comprar un camión y problemas de salud]

Hablante 1 (La Diva de México): ¿En qué ciudad están los estafadores?

Hablante 2 (Tomás): Supuestamente el camión lo pusieron en San Fernando, California, y el área es 128. Me dijeron que lo reportara con el sheriff de aquí del condado.

Hablante 1 (La Diva de México): Tú hiciste un envío por Zelle, lo que quiere decir que existe una cuenta de banco. Todas las cuentas tienen nombre y apellido; el titular de esa cuenta es el cómplice o el estafador y de ahí va directo a la cárcel. Tomás, no te quiebres la cabeza.

Hablante 2 (Tomás): Lo voy a hacer mañana. Ahorita casi no voy a la lonchera. Ando con una rodilla que ya ocupa cirugía y ando con cinco discos mal. Me quiero ir a operar a México porque la doctora de aquí me dice que si no me opero la rodilla no me voy a componer la cintura. Fui a ver un doctor y me sacó dos jeringas de sangre de la mano y me las puso en la cintura para los discos. ¿Cómo se dice eso de las células?

Hablante 1 (La Diva de México): De las células madre.

Hablante 2 (Tomás): Me dijeron que cobran como 50,000 pesos en cinco sesiones. Pero la doctora de Sacramento me dice que no me haga nada de eso hasta que no me opere la rodilla. Como mi rodilla ya está hueso con hueso, camino medio chuequito.

Hablante 1 (La Diva de México): Claro, porque te está lastimando. Pero no hay que caer en manos de charlatanes. Y con lo del banco, damos con los estafadores y los metemos a la cárcel.

Hablante 2 (Tomás): Sí, para que no estafen a más gente.

[Cambio de tema: Llamada de Rafaela – La herencia de la señora chilena y el albacea]

Hablante 1 (La Diva de México): Cuando tus hijos supieron que te habían dejado dinero la señora con la que trabajabas, ¿no te pidieron dinero?

Hablante 2 (Rafaela): No, el grande fue el traductor cuando me citaron para leer el testamento. La señora me había dicho que quería mi información porque quería dejarme algo cuando faltara. Cuando falleció, el albacea me leyó el testamento y me dio una copia.

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Y qué sentiste, Rafaela?

Hablante 2 (Rafaela): Tristeza, porque ella siempre se limitó en todo. Comía puro sándwich y compraba de lo más barato porque pensaba que se le iba a acabar el dinero. Cuando vi lo que tenía, dije: «No puede ser que viviera tan miserable con tanto dinero».

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Quién más se quedó con dinero?

Hablante 2 (Rafaela): El albacea y la esposa se llevaron la mayor parte. Ella los conoció porque él era el agente de bienes raíces (realtor) que les vendió la casa cuando vinieron a Albuquerque; ellos venían de Washington y eran de Chile. Cuando ella enviudó, el hombre se le metió por los ojos y yo pienso que ella estaba enamorada de él. Cuando ella no pudo caminar se metieron y me hicieron a un lado. Supieron cómo envolverla. Y el sobrino de ella me dijo un día: «Tú debiste haberte quedado con todo ese dinero; ni yo ni Brian lo merecíamos porque tú cuidaste mucho a mi tía».

[Cambio de tema: Rafaela – La ruptura con su expareja desempleada]

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Y con el papá de tus niños qué te dijo para irse?

Hablante 2 (Rafaela): Fui yo la que terminó. Le dije que la relación no estaba funcionando y que tenía que ahuecar el ala porque yo ya estaba harta. Él no trabajaba; yo me iba a trabajar y volvía y él ahí sentado nomás con el control de la televisión en la mano. Yo dije: «No voy a seguir manteniendo a este».

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Y a dónde se fue?

Hablante 2 (Rafaela): Me pidió chance en lo que buscaba trabajo para rentar, se puso a trabajar, consiguió departamento y se fue. Hace años que no lo miro.

Hablante 1 (La Diva de México): Cruz, cruz, que se vaya el diablo y que venga Jesús. Llorar por un hombre jamás.

[Cambio de tema: Llamada de Emanuel – Abandono tras perder la vista y enfermar]

Hablante 1 (La Diva de México): Emanuel, ¿qué pretexto te dijo la cínica?

Hablante 2 (Emanuel): Pues porque estaba enfermo, Diva. Me enfermé, perdí la vista y ella me dijo: «Pues si yo me junté con alguien para que me mantenga, no para yo mantener».

Hablante 1 (La Diva de México): Fíjate la mentalidad. ¿Y qué hizo usted?

Hablante 2 (Emanuel): Le dije: «Pues ni modo, si ya no quieres seguir conmigo la puerta está muy abierta, yo no te voy a detener».

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Ella se fue de la ordeña?

Hablante 2 (Emanuel): Sí, ella es de otro rancho que está más abajo que se llama Hancón. Agarró una bolsa negra y allí echó toda su ropa y se fue. Después mi mamá fue a verme y me dijo que no podía estar solo por la enfermedad, porque en ocasiones llegaba a convulsionar. Y me vine con mis papás y nos trajimos todo lo que tenía para acá.

Hablante 1 (La Diva de México): Detrás de esas heridas hay un corazón lleno de amor. ¿Y no tuviste piojos cuando fuiste chiquito?

Hablante 2 (Emanuel): No, yo ni conocí los piojos.

[Cambio de tema: Bloque de retransmisión / Reflexión y reporte de Puebla]

Hablante 1 (La Diva de México): Sas culebra al piso y tras, tras, tras. Una vez un galancillo me preguntó: «¿Con cuántos hombres has dormido?» Y le contesté: «Nada más contigo; con los demás ni sueño me ha dado». Cuando algo ya no es para ti tienes que ser honesto y retirarte. Vamos a hacer inventario.

Hablante 2 (Oyente de infidelidad): A mí me pusieron los cuernos todo el tiempo y decidí irme.

Hablante 1 (La Diva de México): Qué mejor que te los hayan pintado a que te hayan puesto pretextos. Reporte de nota roja en la colonia El Carmen, en Puebla.

Hablante 2 (Freddy Rodríguez): Reportando que en la calle 27 Oriente y 4 Sur vecinos vieron salir policías de una propiedad para investigar. Hasta aquí mi reporte.

Hablante 1 (La Diva de México): Una vez una señora me dijo: «Diva de México, a mí hasta miedo me da hablarle». Y le contesté: «Señora, a usted lo que le debería de dar miedo es ir al salón de belleza a que le pongan ese tinte». Pobrecilla, culebra.

[Cambio de tema: Freddy Rodríguez y la Diva – El fenómeno del «ghosting» y exparejas tóxicas]

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Y si es al revés, Freddy, que seas tú el que no halla cómo desafanarse y le inventes cosas?

Hablante 2 (Freddy Rodríguez): Yo me he desaparecido, mi Diva, en puro ghosting. Ya no estaba a gusto y esa persona sí estaba muy enamorada de mí. Decidí dejar de contestar, dejar de hablar, dejar de todo.

Hablante 1 (La Diva de México): Cuando tú bloqueas a alguien y te toca tóxica o tóxico, esa persona te puede estar escribiendo de otro celular o te graba notas de voz.

Hablante 2 (Freddy Rodríguez): Sí, pero llegó un momento en el que tuvimos que hablar y le dije: «Pues es que ya no sabía cómo decirte que ya no quería continuar y se me hizo fácil solo irme y dejarte así». Pero eso era cuando estaba más joven.

Hablante 1 (La Diva de México): No que no tronabas, pistolita. Cuando te digan: «Mira la edad que tienes, ya estás vieja», tú contéstales: «Viejo el mar y se engrandece, o viejos los cerros y todavía reverdecen».

[Cambio de tema: Llamada de Rosy – Hombres que desaparecen sin decir nada]

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Cuál es el pretexto o la excusa más tonta que te dieron para mandarte a volar, Rosy?

Hablante 2 (Rosy): Ninguna, mi Diva; nada más se desaparecen solos.

Hablante 1 (La Diva de México): Que a ella no le dicen nada: solo se le desaparecen, ni siquiera le dicen que van por cigarros, nada más agarran el monte.

Hablante 2 (Rosy): Híjole, pero mejor para mí.

Hablante 1 (La Diva de México): Sas culebra al piso y tras, tras, tras. Una vez un tipejo me preguntó: «Diva, ¿cuál es su posición favorita?» Y yo le contesté: «La económica; lástima que usted no la tiene». Sas culebra.

[Cambio de tema: Llamada de Paloma – Propuesta de una mujer, refugio para mujeres y manipulación emocional / Cierre]

Hablante 1 (La Diva de México): Cuéntanos, ¿una chica que te tira la onda?

Hablante 2 (Paloma): La verdad no, Diva, ya me pasó pero le dije que no. Me dijeron que si había probado mujer, así a boca de jarro por mensaje. Me dijo: «¿Cómo sabes que no te gusta si no lo has probado?» Le dije: «Porque ni se me antoja, así que para nada. Yo te respeto como eres, pero yo no, gracias». Después la bloqueé.

Hablante 1 (La Diva de México): ¿Esto pasó aquí en Estados Unidos?

Hablante 2 (Paloma): Sí, aquí en Estados Unidos. Cuando yo me separé del papá de mis hijas me fui a un refugio (shelter) y ahí había una señora que se veía como hombre. A mí me daba nervios porque se te quedaba viendo de arriba hacia abajo, se te quedaba viendo los pechos y a mí me daban nervios como si un hombre de verdad me estuviera viendo. Me incomodaba mucho y ya no volví a ir con ella. Saben cómo tratar a esas mujeres que están vulnerables y maltratadas porque saben que uno necesita atención, y por eso se aprovechan.

Hablante 1 (La Diva de México): Claro.

Hablante 2 (Paloma): Otra chica que se acababa de separar empezó a andar con una mujer, se fue a vivir con ella y después la golpeó y la dejó. Y después dijo: «Es que en realidad a mí no me gustaban las mujeres, sino que ella me ponía atención y yo tenía necesidad». Las mujeres sabemos cómo tratar a las mujeres.

Hablante 1 (La Diva de México): Las mujeres sabemos cómo tratar a las mujeres; sabemos dónde tocar, y no estoy hablando de la piel. Sas culebra al piso y tras, tras, tras. Estoy hablando del alma. Gracias por dejarme entrar hasta tu cocina, tu coche o tu corazón. Nos escuchamos pronto o cuando te dé la gana.